El exdirector del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) durante el Gobierno de Aznar ha publicado un libro donde revela cómo presentó su dimisió tras recibir presiones del Ejecutivo después del 11-M para que siguiese manteniendo la versión de que había sido ETA la autora del mayor atentado de España.

El diplomático Jorge Dezcallar ha declarado a El País que "fue la gota que colmó el vaso" cuando se ordenó una desclasificación "parcial y selectiva" de informes con el único objetivo de culpar a los servicios secretos de que el Gobierno mantenía abierta contra todas las evidencias la investigación contra ETA como autor de los atentados. El exdirector asegura que esto no fue por interés en conocer la verdad, “sino para salvar la imagen personal de un presidente”.

Dimisión
En su autobiografía Valió La Pena, Dezcallar cuanta que presentó su dimisión a José María Azanar por teléfono, porque no le recibió, en una "tensa y desagradable conversación" pero que al final desistió para no dar la impresión de "abandonar un barco cuando se hunde" así como para centrarse en capturar a los autores del 11-M.

El mismo día 12 de marzo de 2004 ya había pensado en dejar el CNI, “me sentí engañado y manipulado al servicio de torpes maniobras partidistas” tras difundir la Cadena SER que desde el centro se había abandonado la pista de ETA como autor para centrarse en la islamista y que lo llamaran de Moncloa para exigirle, en nombre de Aznar, que saliera en televisión a desmentirla. De mala gana, Dezcallar ordenó difundir una nota asegurando que el CNI no había “abandonado totalmente” ninguna línea de investigación.

El CNI apartado
El mismo día se conoció que se habían detenido a los primeros sospechosos, entre ellos tres marroquíes, pero el CNI no fue informado de ello, incluso habiendo estado Dezcallar en una reunión en el ministerio del Interior con Ángel Acebes y al secretario de Estado, Ignacio Astarloa. “Yo no estaba en el círculo íntimo del partido donde se tomaron esos días todas las decisiones”, dice el exdirector.

Los servicios secretos no estuvieron presentes en ninguna reunión hasta el día 16, después de que el PP perdiese las elecciones, y se enteraron por televisión de que se había encontrado una furgoneta con una cinta del Corán.

Uso partidista
Jorge Dezcallar insiste en que “el Gobierno trató el asunto como un problema de partido [...] Este tratamiento llevó al PP a pensar que, si el atentado lo había cometido ETA, podría revalidar su mayoría absoluta” pero que, “cuando se dio cuenta de que no era necesariamente así, intentó mantener la duda hasta el día 14”; la jornada electoral, manipulando el trabajo del CNI.