El discurso de Navidad del Rey, el quinto desde su coronación, ha acumulado 7.944.000 espectadores y una cuota de pantalla del 70,6% en la suma de la treintena de cadenas en las que se emitió.

Felipe VI consiguió así su tercer mejor dato histórico en cuanto al número de espectadores se refiere, después de los 8.241.000 seguidores de 2014, tras llegar al trono, y los 8.139.000 de 2017. Su peor año fue 2016, cuando registró 5.822.000 espectadores, tras los 6.666.000 de 2015.

Con el de este año, el más corto de todos, el Rey vuelve a bajar de la barrera de los 8 millones de espectadores, aunque mejora mejora la cuota de pantalla, situada en el 70,6%, en el conjunto de la treintena de cadenas que lo emitieron.

TVE, la preferida para seguir el discurso

Como es habitual, la cadena que registró una mayor audiencia media fue La 1 de TVE, con 20,5% de cuota de pantalla y 2.304.000 espectadores, seguida de Antena 3, con 1.474.000 de espectadores y 13,1% de cuota.  Por su parte, Telecinco cuenta con 1.332.000 de espectadores y 11,8% de cuota; La Sexta, con 825.000 de espectadores y 7,3% de cuota, y Trece, con 486.000 de espectadores y 4,3% de cuota.

El mensaje del Rey tuvo más éxito entre las mujeres, los mayores de 45 años y en las regiones de Castilla y León, Valencia y Baleares.

En su discurso, Felipe VI llamó a defender “nuestra convivencia”, que “es el mayor patrimonio que tenemos los españoles, la obra más valiosa de nuestra democracia y el mejor legado que podemos confiar a las generaciones más jóvenes”.

Cataluña  y la convivencia

En referencia tácita a Cataluña, el Rey afirmó que la convivencia “es incompatible con el rencor y el resentimiento porque estas actitudes forman parte de nuestra peor historia”. Según señaló, “la superación de los grandes problemas y de las injusticias nunca puede nacer de la división, ni mucho menos del enfrentamiento, sino del acuerdo y de la unión ante los desafíos y dificultades”.

El monarca puso en valor la Transición, “el cambio más radical de su historia”, con el mayor logro, cuando los líderes políticos fueron capaces de “llegar a acuerdos, a pesar de estar muy distanciados por sus ideas y sentimientos”.