En apenas cinco minutos este enviado de ELPLURAL.COM ha tenido ocasión de hablar con un importante representante de una de las candidaturas que, en su habitación, estaba procediendo a recibir uno a uno a delegados que, supuestamente, iban a votar al ‘contrario’ y a los que pretendía hacer cambiar de opinión; y justo después con una representante de la candidatura contraria que organizaba un encuentro con delegados llegados desde Sudamérica, “que están indecisos, y enfadados con razón con nosotros y con ellos porque no les hemos hecho caso en todos estos años”, a los que buscaba sumar a sus filas bajo la promesa de mayor atención futura.

Encuentros en habitaciones, corrillos por los pasillos
Toda la noche del viernes al sábado se va a desarrollar en ese ambiente. Encuentros más o menos discretos y reducidos en los que las cabezas de los equipos de Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba, ellos incluidos, van a dedicar horas y horas a seducir. Para ello van a echar mano de todo tipo de recursos, desde “la vieja amistad” -“fuimos compañeros en las juventudes socialistas”-, hasta la promesa de que los problemas que los delegados viven en cada territorial, o en cada ayuntamiento, recibirán una atención prioritaria.

En un punto coinciden ambos, el esfuerzo que van a realizar hasta el último suspiro, hasta que hacia la una de la tarde, más o menos, se abran las urnas, resulta necesario, porque la carrera está apretada.  Tanto que, según pasa el tiempo, cada candidatura proclama más alto que va ganando… y practica el famoso “intoxica, que algo queda”. Por ejemplo, entre las filas de Rubalcaba ha molestado mucho que desde la candidatura contraria se haya comenzado a decir que delegados de Euskadi –donde su victoria parece muy mayoritaria- “se están pasando a Chacón”; o se acusa a la secretaria de organización de Andalucía de amenazar a los delegados pro-Rubalcaba con quedar fuera del reparto de poder si no apoyan a Chacón, en caso de victoria de Griñán en las próximas autonómicas. Desde el otro lado, el de Carme Chacón, se producen quejas igual de dolidas; por ejemplo, de que el aparato de comunicación del partido esté, incluso en el Congreso, favoreciendo a Rubalcaba; o de que delegados que ya han pronunciado públicamente su respaldo a la exministra de Defensa –citan nombres, por ejemplo de delegados de Madrid-, vayan a votar por Rubalcaba.

Ninguno tendrá problemas para lograr los casi 200 delegados
En lo que ambos coinciden es en que ninguna de las dos candidaturas tendrá problema alguno para lograr esos poco menos de 200 avales (un mínimo del 20% de los 956 delegados) que les permitirán pasar de precandidatos a candidatos. Los equipos van a dedicar a esa pequeña batalla las primeras horas de la noche. Una noche que promete ser, para ellos, eterna.

No menos intensa será la mañana.  A las 9 tendrán que estar entregados los avales.  Pero, como decimos, no estará concluida, ni mucho menos, la tarea de ‘arrastre’ de votos. En las dos candidaturas se busca dar imagen de ‘tranquilidad’ y se señalan pruebas de los nervios del otro. El último gran esfuerzo, el final del pulso, llegará a las 11. Poco antes, la suerte habrá decidido el orden para que los candidatos echen mano de su última gran arma: el discurso en el pleno.

Una moneda al aire decidirá el turno de los discursos
Literalmente una moneda echada al aire tiene que establecer el orden de esos discursos. El que gane en ese guiño del azar decidirá si abre o cierra el turno de intervenciones. En el 35 Congreso, el que le aupó a la Secretaría General del POSE, fue con el discurso con el que Zapatero convenció a los indecisos y dio vuelco a la que parecía victoria de Bono. Seguramente no fue exactamente así, pero el discurso final de Zapatero ayudó… También entonces el Congreso parecía tener un resultado incierto. Aunque aún más impredecible pareced el final de este, al que los dos candidatos llegan proclamando su victoria…, y con la boca pequeña reconociendo que “quién sabe lo que va a votar luego la gente cuando se encuentre sola ante la urna”.