La costosa aventura de la Fórmula Uno se irá de Valencia y no quedarán ni los restos de aquella aventura que sirvió de reclamo electoral para que Francisco Camps ganara las últimas elecciones autonómicas. Su sucersor al frente del Consell, Alberto Fabra, ha presumido este martes en Canal 9 de que tendrán no deberán pagar la penalización de 71 millones de dólares -54 millones de euros- que debían pagar por contrato si no acogían otro Gran Premio el próximo año. La multa equivalía al doble de los apróximadamente 27 millones de euros que recibía el organizador del campeonato automovilístico, Bernie Eclesstone, por cada Gran Premio celebrado.

Fabra presume de que no hay penalización económica
Los problemas de liquidez de la Generalitat la llevaron a suspender la prueba de este año y a negociar con Ecclestone cómo hacer lo mismo de cara a 2014. "Las negociaciones han sido complicadas. En caso de renunciar había una penalización de dos cánones a pagar, pero tras las negociaciones no hay que pagarlo. El documento se está ultimando, pero puedo avanzar que no vamos a pagar ningún tipo de penalización económica".

Ecclestones se lleva lo recaudado con cinco premios...
Pero Ecclestone no se irá con las manos vacías, además de los millones que ya ha recibido por las cinco pruebas celebradas allí y que ha cobrado puntualmente según el propio gobierno regional, a pesar de los retrasos en otros campos. Fabra ha admitido que ahora negocian con Ecclestone "qué material que no vamos a usar será utilizado en otros circuitos".

... y los restos de un circuito que costó 89 millones
Así, se desguazará lo que quede servible en el circuito, que según explica 20minutos, costó 89 millones de euros y ahora está sucio y abandonado. El diario Levante apunta entre el material que podría ser reutilizados en otras ciudades podrían figurar vallas, neumáticos y quizás parte de los paneles desmontables para los boxes en las instalaciones del Puerto. Los materiales son propiedad del también público Circuit Ricardo Tormo, que absorbió la sociedad privada que organizaba el GP de Valencia, Valmor Sports, con los 16 millones que arrastraba de deuda. El plan de la empresa pública era desmantelar el trazado y obtener algún ingreso con lo susceptible de venta.