El Congreso de los Diputados ha aumentado un 10% el gasto en viajes de diputados por territorio nacional, con lo que la factura global en los nueve primeros meses del año, incluyendo los vuelos internacionales, se eleva ya a más de 4,61 millones de euros, según los últimos datos de la Cámara.

En concreto, entre el 1 de enero y el 30 de septiembre, la institución había facturado 3.750.589,56 euros en viajes de sus señorías dentro del país, que se abonan previa justificación de que responden al desarrollo de su actividad tanto parlamentaria como estrictamente política.

Esta cantidad incluye billetes de avión, tren y autobús, así como indemnización por kilometraje en vehículo privado, además de los gastos de gestión, cancelaciones, cambios y billetes emitidos pendientes de utilización.

La cifra supera en 353.535,45 euros la cantidad que se había facturado en los nueve primeros meses de 2017, que ascendía a 3.397.053,61 euros, lo que supone un incremento de coste del 10,40% en lo relativo a viajes nacionales.

Tres clases de viajes autorizados

La Cámara ofrece esta información de forma trimestral y desglosada en tres conceptos: lo gastado en los viajes de sus señorías a sus circunscripciones, lo destinado a cubrir desplazamientos para actos políticos y lo invertido en viajes institucionales.

En total, entre enero y septiembre se destinaron 2,38 millones a sufragar los viajes a las circunscripciones, 304.535,96 euros a la asistencia a actos políticos y 1.398,55 euros a actividades oficiales. Por este último concepto sólo se produjeron gastos en el primer trimestre.

A estas cifras hay que sumar los 867.509,02 euros que hasta ahora ha facturado el Congreso en concepto de viajes fuera de España. La Cámara baja acumulaba hasta finales de septiembre un centenar de salidas internacionales, pero aún tiene pendiente de facturar una veintena. Dos de estos desplazamientos no conllevaron gasto alguno.

Un viaje de más de 110.000 euros

Los viajes para acudir al Plenario de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, aunque casi todos tienen como destino Bruselas o Estrasburgo, suelen ser los de mayor presupuesto ya que se trata de la delegación más numerosa de las Cortes Generales.

Así, los desplazamientos más caros han sido los de esta delegación a Estrasburgo en enero (108.650,06 euros), abril (110.294,48 euros) y junio (95.284,49 euros).

Detrás aparecen un viaje a la Asamblea Parlamentaria de la OTAN a Varsovia (Polonia), que costó 52.244,83 euros, otro de una delegación oficial del Congreso para conocer la labor de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) en Maputo (Mozambique), que ascendió a 47.073, 24 euros, y una visita a Nueva York de la delegación española en la Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP), en el que se invirtieron 39.656,55 euros.

Otro destinos de viajes parlamentarios internacionales en los primeros nueve meses del año han sido Tokyo (Japón), Abu Dhabi (Emiratos Árabes Unidos), Riad (Arabia Saudí), Tallín (Estonia), Valparaíso (Chile), Cartagena de Indias (Colombia), Sofía (Bulgaria), Estambul (Turquía), Doha (Catar), Moscú (Rusia), Ammán (Jordania), Maputo (Mozambique), Vilna (Lituania), Baku (Azerbaiyán), y El Cairo (Egipto).

Primera legislatura sin dieta fija, en el Congreso

En esta legislatura, la Mesa del Congreso que preside Ana Pastor acordó eliminar las dietas que venían cobrando los diputados por viajes oficiales en el extranjero y sustituirlas por un sistema de abono de gastos debidamente justificados.

Antes los diputados recibían una dieta fija de 150 euros por cada día que estuvieran en el extranjero por un viaje oficial "expresamente autorizado" por la Mesa. La Cámara decidió eliminar esa indemnización diaria y, en su lugar, los diputados deben pasar factura de los gastos que hagan en su viaje para que, una vez justificados, el Congreso se haga cargo de ellos. Esta medida, en cambio, no se adoptó en el Senado, que mantiene la dieta diaria.