Como para otros muchos jóvenes, las perspectivas laborales son poco halagüeñas para José García Villaraco. Ingeniero informático de 36 años, este ciudarrealeño perdió su trabajo en la Junta de Castilla-La Mancha hace dos años con los recortes de María Dolores de Cospedal y desde entonces ha estado buscando activamente empleo. Si encontrar trabajo con una tasa nacional de paro del 26% y con una reforma que facilita la precarización y el despido barato resulta difícil, este ingeniero contaba con una dificultad añadida, una discapacidad reconocida. "Tengo dos enfermedades digestivas raras (hirschsprung y achalasia) que ocurren en un caso entre un millón… con la lotería no he tenido tanta suerte", ironiza José, que ha aprendido a convivir con su enfermedad y a superar las barreras que representa, aunque a veces se lo pongan realmente difícil.

La oportunidad de trabajar en algo en lo que cree
Pero para este ingeniero informático el 2014 se inició de la mejor manera posible porque empezó a trabajar en Ecoservicee, un centro especial de empleo dependiente de FAMMA-COCEMFE (Confederación de Personas con Discapacidad Física y Orgánica de la Comunidad de Madrid). Se suscribió a una oferta laboral por Internet y tras superar el proceso de selección fue contratado para cubrir una baja temporal en dicho centro. Las condiciones no eran "ningún chollo" y tenía que irse a vivir a Madrid, pero era un trabajo y además para una ONG que tiene como brújula "la promoción y defensa de las condiciones de vida de las personas con discapacidad física y orgánica hasta conseguir su plena integración social". El presidente de FAMMA, Javier Font, acude reiteradamente a organismos públicos como la Asamblea de Madrid para denunciar las dificultades que encuentran los discapacitados en su día a día. De hecho la ONG de Font recibe subvenciones públicas y suscribe convenios con el Ayuntamiento de Madrid o el Gobierno regional para desarrollar esa labor, y se encarga de velar porque los demás cumplan con sus obligaciones con los discapacitados.

Ningún problema… hasta que acude a Urgencias
A José el discurso de Font le parecía creíble y se incorporó a su puesto "con la mayor ilusión", con un contrato que en su condición de discapaticado parcial estaba bonificado por la Seguridad Social, con ventajas por tanto para su contratador Ecoservicee. Aunque en el ambiente existía cierto secretismo –no podía contactar directamente con la persona de baja temporal a la que estaba sustituyendo- y cierta tensión que en principio no parecía encajar con el espíritu que esperaba, José desarrolló su labor con eficacia sin recibir ninguna queja durante su primera semana de trabajo. El problema se presentó cuando en su tiempo libre y pasando el fin de semana en Ciudad Real se sintió indispuesto por sus problemas digestivos y el sábado 11 de enero acudió al servicio de Urgencias de la localidad. "El lunes 13 llamo a primera hora para comunicar que estaba mal y envío el parte de baja según lo indicado por la jefa de personal tras visitar al médico. Sólo un día después, el martes 14 de enero, cuando me preparaba para ir a Madrid a reincorporarme, recibo un burofax comunicándome mi cese y alegando que estoy en el periodo de pruebas". El despido estaba firmado personalmente por Javier Font como gerente de Ecoservicee.

"Ni una evaluación, ni una llamada…"
"Ni una evaluación, ni una llamada para comentarme el cese, y lo más chocante, ni una llamada para interesarse por mi estado de salud", explica José. Aclara que denunciar su fulminante despido por el hecho de acudir a urgencias y estar de baja dos días no es fruto de una pataleta y tampoco conseguirá nada en lo personal, así como que el centro dependiente de FAMMA podrá alegar que la ley les asiste. "¿Pero qué hay de la razón moral en un organismo que se dedica a la integración de los discapacitados?", se pregunta. Espera así al menos que su caso pueda ser una llamada de atención "a todos los empleadores y muy especialmente a los que tienen la responsabilidad de velar por el bienestar de las personas con discapacidad" y a las instituciones públicas "que se alían con este tipo organizaciones".

Una acción insostenible
"FAMMA-COCEMFE es una organización que recibe ayudas de Instituciones Públicas y distintas Administraciones. Lo mínimo que podemos exigirles es que conviertan a los discapacitados y a sus organizaciones en un fin y no en un medio para satisfacer otro tipo de intereses", insiste este trabajador despedido sin ninguna explicación. Cuando llamó para recibirlas, fueron crudamente sinceros: no podían permitirse contratar a alguien con problemas de salud… ¿Pero cómo pueden mantener algo así desde una asociación que se dedica precisamente a eso? Aunque ha informado a los servicios centrales de COCEMFE del comportamiento con los trabajadores que está teniendo uno de sus asociados, de momento no ha recibido ninguna respuesta.

FAMMA no da explicaciones
ELPLURAL.COM ha contactado con FAMMA-COCEMFE para conocer su visión de este despido. Se limitan a confirmar que José García trabajó en un centro vinculado a ellos. No quieren decir nada más. En su página web, se muestran más locuaces a la hora de ofrecer sus servicios: "Por su resaltado interés social –Centro Especial de Empleo dirigido por personas con discapacidad– ECOSERVICEE se convierte en un aliado perfecto para que las empresas solidarias puedan dar debido cumplimiento a la contratación de personal de este colectivo, incluso mediante las medidas alternativas que propicien la mejora del empleo o la sostenibilidad del ya existente".

Peligrosa tendencia
José denuncia que la tendencia a utilizar discapacitados como mano de obra precaria en condiciones ventajosas para los contratadores –a veces indirectamente Administraciones públicas- no es una excepción de FAMMA y cita el caso de Filsa, "empresa de la ONCE donde está externalizado el servicio de lavandería hospitalario de la Comunidad de Madrid" como otro ejemplo de precariedad laboral en el mundo de los discapacitados que se utiliza como elemento de 'competitividad'. Además, existen escándalos muy recientes de instrumentalización de discapacitados que obligan a extremar la precaución, como la aventura empresarial después de Nóos de Urdangarin y Torres o el caso Ivadis en la Comunidad Valenciana.

No todas las asociaciones son iguales
Pero José no quiere que se perciba que todas las asociaciones de ayuda a la discapacidad son iguales: “La mayoría de las organizaciones y movimientos asociativos están trabajando duro, yo pertenezco a una asociación integrada en Cocemfe-Oretania (Federacion de Ciudad Real) donde, en la medida de nuestras posibilidades, intentamos mejorar la calidad de vida del colectivo. Sin desprecio de la gran labor de entidades como ONCE o el CERMI, me gustaría destacar proyectos menos institucionalizados y realidades creadas a partir de la fuerza de la ilusión, como son Es Convent, Amimet, La Faggeda y ADOWN”.