El pasado lunes, Mariano Rajoy concedió una entrevista en la cadena COPE. La enésima en la que manifestaba que no pensaba irse a ningún sitio, por mucho que se lo exija la oposición, porque “nadie de mi partido me ha pedido que no sea candidato”. Un argumento difícil de creer entonces -cuando el malestar interno en el PP era conocido en privado- e imposible de negar ahora, cuando empiezan a salir en público las críticas como setas tras la lluvia.

Expresidentes regionales que hablan de “clamor silencioso” porque Rajoy “dé un paso atrás”. Alcaldes alicantinos que exigen “que dimita Rajoy”, pese a que les puedan “caer hostias”. Y a ellos se ha sumado la Red Floridablanca, un think tank de simpatizantes del PP y vinculados a FAES, que ha reclamado un congreso en mayo donde cada militante tenga un voto para “regenerar” al PP.

“La catástrofe no es inevitable” es el título elegido para el comunicado donde se defiende que “el Partido Popular sí tiene capacidad de regenerarse” y “sus estatutos lo permiten y son lo suficientemente flexibles como para introducir los cambios oportunos que permitan recuperar y dar continuidad a lo mejor de su historia”.

“No es el momento de la resignación, ni de la parálisis, ni del silencio. Es ahora cuando el PP tiene la oportunidad de abrir su proceso de renovación para volver a conectar con la mayoría de la sociedad española y devolver la ilusión a sus bases”, señala el comunicado.

“No hay más tiempo que perder”, dice el comunicado, que exige “un Congreso Extraordinario abierto en un mes y medio”. Entre sus razones está la ausencia de legitimidad de la dirección del partido porque, por una parte, el apoyo del anterior congreso “caducó hace un año” y no se ha convocado uno nuevo, mientras que el apoyo ciudadano “se ha perdido paulatina y reiteradamente”.

También subrayan que se incumplen “constantemente los estatutos” al no celebrarse un congreso cada tres años y que se mantiene “la pérdida de cuadros, afiliados y votantes”, provocando así “la fragmentación en el espacio electoral del centro derecha”.

“No hay argumento de carácter estatutario o político que impida la regeneración del PP”, remarca el comunicado, que concluye “el Congreso toca y debe ser abierto”.