Esther es la madre de Manuel Martín, uno de los siete menores de edad de Daimiel (Ciudad Real), que han sufrido los recortes del Gobierno de María Dolores de Cospedal. Recortes que les han llevado a ver rebajada, cuando no retirada, la ayuda económica por su enfermedad. Situaciones que ha narrado en este periódico varias veces José Luis Gómez Ocaña , presidente Plataforma en defensa de la Ley de Dependencia en Castilla-La Mancha. Y Esther ha querido explicarle a Cospedal, en una carta escrita en nombre de su hijo, como es su día a día.

Quizás así, gracias a esta carta publicada en El Porvenir CLM, en el Palacio de Fuensalida entiendan el sufrimiento de Esther, a quien le acaban de rebajar a la mitad la ayuda –el  70% en el último año- por cuidar de Manuel. Y es que en el Gobierno castellano manchego alegan que sólo dedica 8 horas diarias a cuidarle, de las que 6 las pasa en el colegio, y tras haber dejado su trabajo después del nacimiento de Manuel para cuidarle.

Ni oír, ni vender ni andar”
"Mi nombre es Manuel, tengo 12 años y tengo parálisis cerebral desde que nací, voy todo el día en una silla de ruedas, no puedo oír, ver ni andar y lo que necesito es la ayuda de una persona, en este caso la de mi mamá, las 24 horas del día para levantarme, comer, lavarme, pasear...".

“Mi día a día”
"Les voy a contar cómo es mi día a día -relata en su carta Manuel por boca de su madre- me levanta mi mamá o mi papá (si le da tiempo antes de irse a trabajar) me asea, me cambia el pañal, me pone guapo, me da el desayuno con mis medicinas y me cepilla los dientes. Después me sube en mi sillita, despliega la rampa y me sube en el coche para llevarme al autobús que me lleva al colegio. Mi cole está a 30 km de mi casa. Mientras tanto mi hermanita que tiene 8 años se ha quedado en casa vistiéndose para ir también a su cole".

Dolores de espalda
Manuel subraya que, cuando él está en el colegio, su madre tiene que ir a fisioterapia ya que sufre muchos dolores de espalda, "ya que tiene que cargar conmigo en brazos mucho tiempo y yo ya voy siendo mayor, eso lo pagan mis papás".

Menos sesiones
Ya en el colegio, el niño es atendido por los cuidadores, que le dan sesiones de fisioterapia, logopedia y estimulación. "Antes me enseñaban natación, pero los señores del Gobierno han dicho que ya no hay dinero". Después de comer, "me lavan y me peinan para que cuando venga mi mamá vea lo guapo que estoy, jajajaja". Las sesiones de fisioterapia y logopedia que recibía por las tardes ha tenido que dejarlas por la situación económica familiar.

Familiares para ayudar
"Ya es hora de merendar, mamá me coge en brazos y me da la merienda, me cepilla los dientes y me cambia el pañal. Ahora mamá tiene la reunión con la profesora de mi hermana así que tiene que llamar a mis abuelos o a mi tía para que me cuiden mientras ella no está porque no puedo quedarme solo. Siempre me voy con ella pero está lloviendo y es mejor que no salga a la calle porque me podría poner muy malito".

Racionando los pañales
Después de vivir una odisea cada vez que tiene que ir al baño o a la ducha, "me vuelven a poner el pañal y el pijama. Hoy solo he gastado 3 pañales, está muy bien porque según los señores que nos dan los pañales sólo puedo gastar 4 al día, no sé lo que pasará si gasto más…”

Problemas para respirar
Antes de dormir, toca usar un aspirador para quitarle al niño las flemas para que pase una buena noche y no se ahogue. Algo que también hay que hacer al despertarse y antes de comer. "Me da la medicina que necesito todos los días y que también pagan mis papás, mi mamá se queja de que es muy cara". "¡A la cama!, hay que asegurarse de que esté todo colocado para que no me caiga si me doy la vuelta, y mis papás se levantan varias veces para echarme "un vistazo" por si me he tapado la cara con la manta, si me he descolocado o si no respiro bien y me tienen que aspirar de nuevo".

24 horas al día
"No sé si ustedes sabrán lo que significa necesitar a una persona que te cuide durante las 24 horas del día, estar en una silla sentado todos los días de mi vida, y, que por cierto, hay que cambiar cada algunos años porque se me queda pequeña (esto también lo pagan mis papás), tomar un montón de medicinas todos los días y tener un pañal puesto desde que nací y estar siempre en el médico porque tengo muchas revisiones. Creo que los señores del Gobierno no lo saben porque, si no, no me quitarían tantas cosas que me hacen falta".

Destino de los recortes
"Quiero pensar -sigue la carta- que ese dinero que nos han quitado a nosotros y a otros niños como yo servirá para hacer cosas buenas como ayudar a otras personas que no tienen para comer o para pagar sus casas, o para medicinas y no en coches oficiales, viajes en 1ª clase, asesores de asesores y otras cosas que no son necesarias".