[[{"type":"media","view_mode":"media_large","fid":"25003","attributes":{"class":"media-image size-full wp-image-326311","typeof":"foaf:Image","style":"","width":"640","height":"320","alt":"Elena Candia, del PP, nueva presidenta de la Diputaci\u00f3n de Lugo"}}]] Elena Candia, del PP, nueva presidenta de la Diputación de Lugo



Jornada de bochorno político durante la constitución de la Diputación de Lugo. El alcalde de Becerreá, Manuel Martínez, era el candidato inicial del PSOE a presidir la institución pero durante las negociaciones con el BNG, cuyos votos necesitaban, quedó claro que su nombre no podía estar sobre la mesa porque estaba imputado por un presunto delito de malversación de fondos públicos. Martínez había alertado de que no aceptaría el veto del BNG, pero finalmente el PSOE propuso otro candidato entre sus alcaldes, Darío Campos, regidor de A Pontenova.

Martínez anunciaba tormenta
Hasta ahí los tiras y afloja propios de una tensa negociación. La sorpresa llegó cuando Martínez cumplió sus amenazas en una secuencia de hechos esperpéntica. EFE recoge la secuencia de los hechos así, informando de que Martínez llegó muy serio y circunspecto al Pazo de San Marcos, sede de la Diputación, sin hacer declaraciones a los medios de comunicación antes de entrar en el pleno, con lo que prolongó la incógnita sobre lo que podía suceder en el salón de sesiones una vez que se iniciase la votación. Cuando le llegó el turno a Martínez para tomar posesión de su acta, se dejaron percibir los primeros indicios de que la sesión plenaria no iba a ser, ni mucho menos, tranquila. El alcalde de Becerreá tomó la palabra para consultarle al secretario, casi de forma retórica, si el hecho de estar imputado conllevaba algún tipo de impedimento para ser nombrado diputado provincial o para tomar posesión de su acta. Al responder el secretario que no había impedimento legal alguno para ello, una parte del público irrumpió en aplausos.

Error al proclamar a la popular Candia como presidenta antes de tiempo
Finalizada la toma de posesión de los 25 diputados provinciales -11 de ellos nuevos-, comenzó la votación para elegir al nuevo presidente de la Diputación de Lugo. El PSdeG, con 11 representantes, precisaba de todos sus votos y del apoyo de los dos representantes del BNG para tener la mayoría absoluta y que su candidato fuese investido. El guión se hizo pedazos cuando en el recuento de la primera votación se comprobó que había 12 votos a favor de Elena Candia y otros 12 a favor de Darío Campos, además de uno por Manuel Martínez, supuestamente emitido por el propio alcalde de Becerreá. Entonces se produjo una situación esperpéntica, puesto que, por error, se dio por ganadora a Elena Candia, al ser la candidata de la lista más votada, de modo que tomó posesión del cargo e incluso pronunció su discurso de investidura. Finalizada su intervención, el secretario de la institución se dio cuenta de que se había producido un fallo, porque después de una primera votación, antes de proclamar al presidente, la ley establece una segunda ronda para deshacer el empate.

Oportunidad de rectificar que Martínez no aprovechó
Por ello, los diputados provinciales volvieron a votar y, de nuevo, se produjo un empate entre Darío Campos y la alcaldesa de Mondoñedo, Elena Candia, con un voto en blanco, presumiblemente emitido por Manuel Martínez, y se tuvo en cuenta que la del PP fue la lista más votada en las elecciones del 24M. Fue entonces cuando la candidata del PP quedó finalmente proclamada presidenta de la Diputación y prestó juramento entre los aplausos de sus compañeros de partido y las caras largas de socialistas y nacionalistas. Martínez abandonó entonces precipitadamente el salón de plenos sin hacer declaraciones a los informadores.