Después de la investidura fallida de Pedro Sánchez el nuevo período de contactos entra las distintas formaciones se ha abierto muy intensamente, al menos en el aspecto mediático, con declaraciones que abren vías no exploradas hasta ahora. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, ha lanzado en una entrevista en Espejo Público de Antena 3 una bomba en las filas del PP al cuestionar abiertamente la conveniencia de la continuidad de su líder. Según Rivera el actual presidente en funciones, Mariano Rajoy, no es el "idóneo" para liderar una nueva etapa reformista y ha dejado caer que con "otro" al frente del PP "ya todo cambia", mientras apuntaba que había gente muy "competente" en ese partido.

Rajoy no quiere oír hablar de esa posibilidad
El PP ha recogido el guante del debate para defender a su líder, pero Rivera ha conseguido su objetivo de agitar las aguas populares. Celia Villabolos ha advertido de que el futuro de su partido lo decidirán ellos en un Congreso no "algún topillo que ande largando". El secretario general del grupo popular en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, ha respondido pasando a la ofensiva tachando a Rivera de "escudero" de Sánchez y pidiéndole que "deje de atacar" a Rajoy y a sus militantes. Pero también ha respondeido el propio Rajoy, quien ha insistido en ese discurso acusando a Rivera de pasarse "con armas y bagaje" al PSOE y de tratar de "justificar" ahora esa decisión pidiendo otro candidato para el Partido Popular. Ha añadido que el de C's "tendrá que explicarlo a quien quiera oírle" porque a él no le "importa demasiado".

En cuanto a la agenda de contactos, el vicesecretario de Comunicación Pablo Casado ha anunciado que Rajoy llamará a Sánchez y a Rivera para citarles por separado. Casado explica que la negociación que aborden con PSOE y Ciudadanos tiene que partir "de cero" y de un "folio en blanco" y no sobre el pacto de investidura que firmaron Sánchez y Rivera. En cualquier caso Casado también ha matizado que no cree que Rajoy se negara a recibir juntos a los dos líderes. 

Acuerdo de investidura para salvar el veto a C's
Por su parte, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, también ha abierto una nueva vía de diálogo en la izquierda al pedir que se diferencie entre la constitución de un Gobierno, donde puede haber una "dificultad objetiva" entre Podemos y Ciudadanos, y las "alianzas de investidura", que ofrecen una "posibilidad de converger" más "amplia" para recoger distintas posturas. "Los acuerdos de investidura dan una elasticidad, una posibilidad de converger muchísimo más sutil y a su vez muchísimo más amplia para recoger diversas posturas", ha declarado Carmena a los periodistas. En la práctica, el debate que abre la alcaldesa, que no forma parte orgánica de Podemos pero cuyo mensaje puede tener algún calado entre los votantes de la formación morada, es que existe una fórmula para 'salvar' el veto de Pablo Iglesias a Rivera.  En otro acto y tras llamar al diálogo ha añadido que "el Ayuntamiento funciona gracias a que hubo un acuerdo de investidura, gracias precisamente al PSOE, y que los acuerdos de investidura son un instrumento muy interesante que tenemos que acostumbrarnos a manejar cuando no hay grandes mayorías en la política, nada más". 

Iglesias rechaza la vía de la abstención
Mientras, el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ha insistido en una entrevista en TVE que seguirá trabajando hasta el último minuto con la esperanza de que el PSOE rectifique la "operación de transformismo" por la que Sánchez y Rivera se han convertido "por arte de magia" en "inseparables". En una entrevista en TVE, Iglesias se ha referido así a la decisión del PSOE de rechazar la reunión "a cuatro" de los partidos de izquierda propuesta por Podemos ante el veto de la formación morada a Ciudadanos. Iglesias ha asegurado sobre esa exclusión de C's que no se trata de falta de voluntad para reunirse y está dispuesto a hacerlo pero las diferencias programáticas en materia económica impiden cualquier acuerdo, por lo que Sánchez tiene que elegir entre "las derechas" o un Gobierno progresista con ellos. El líder de Podemos ha insistido en rechazar la abstención para un acuerdo de gobierno del que no forme parte, porque no están dispuestos a dar "cheques en blanco" para que continúen las políticas del PP, "con Rajoy o sin Rajoy".