La mujer de 74 años que murió el día 24 en Madrid a pesar de que los vecinos llamaron a la policía y los agentes acudieron puede en opinión de la presidenta de la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas repetirse en muchos más casos: “los vecinos han hecho lo que las campañas de prevención transmiten: cuando se sabe que hay un delito, se debe denunciar. Los vecinos oyeron lo que pasaba y algunos conocían la situación de la pareja, llamaron a la policía, los agentes aparecen y según la información que tenemos tocan el timbre y preguntan a la mujer, y ella contesta: “es una discusión”. Y los agentes se van.

La ignorancia cuesta vidas
La policía demuestra aquí una falta de formación, de conocimiento de lo que es la violencia de género, explica: “No se puede preguntar a la víctima estando el marido delante. Aquí hay una responsabilidad por negligencia, por incapacidad. Se van y cuando les llaman por segunda vez, ella ya está muerta.

“Esta ignorancia sobre la realidad de la violencia de género es peligrosa”, asegura rotunda y pone el ejemplo de que el policía llegue junto a alguien que esté siendo apuntado con una pistola y pregunte “¿pasa algo?” “Pues claro que pasa –añade- El PSOE ha pedido la comparecencia en el Congreso del director general de la Policía y eso está muy bien porque las personas llamadas a intervenir carecen de formación por completo y eso le cuesta la vida a las mujeres”.

Sin recursos
“Es fundamental que no se recorten recursos en ningún ámbito de lo referido a la violencia de género; las organizaciones de mujeres no tienen donde ir; los servicios sociales han sufrido tal recorte en su presupuesto que las terapias que se deberían celebrar al menos durante una hora a la semana, se realizan solo durante 20 minutos al mes. Y es imprescindible que la policía reciba formación, que sepan como poco algo tan básico como que a la víctima hay que separarla del agresor”.

Alienación
Dice Ana María que la mujer asesinada en Prosperidad no era libre de hablar, no podía hacerlo y que salir de la violencia de género es muy difícil, de ahí esa insistencia con la terapia, porque la alienación en estos casos es absoluta. “Los jueces se preguntan porqué tantas veces las mujeres retiran las denuncias. La víctima además de protección necesita atención. El agresor sabe bien que lo es aunque convenza a la mujer de que no declare en su contra, ejerciendo su posesión, su capacidad de que ella dependa de él. Pero él sabe bien que es un maltratador”, afirma.

Ellas no tienen crédito
¿Qué hacer para cambiar esta situación? “Es difícil porque cada vez que alienta la impunidad, la Justicia está transmitiendo a la mujer maltratada que ella no tiene crédito y él sí y de ese modo no se dan órdenes de alejamiento, no se toman medidas…¡Es espantosa la angustia que las mujeres viven en este vía crucis!”

Publicar las fotos
“Hace mucho tiempo que venimos planteando que se publiquen los datos de estos agresores condenados en primera instancia. Nos dicen que no hasta que la sentencia no sea firme, pero ¿no se distribuyen fotos en los aeropuertos de terroristas que quizás no han sido aún condenados? ¿Y no estamos viendo ahora en Cataluña que se publican en la web de la Consejería de Interior imágenes de personas que ni siquiera han sido imputadas de delito alguno? -dice la presidenta de la Asociación de Mujeres- ¡pues con más razón las de esta gente que ya ha sido condenada en un primer juicio, hay que decir “fulanito ha sido condenado en primera instancia por violencia de género y con su nombre y apellidos”.

Violencia de alta sociedad
En su opinión es difícil que quienes están condenados en primera instancia, dejen de estarlo en posteriores vistas, porque “los jueces son tan “generosos” en la aplicación de la Ley en estos casos, que es difícil que esta condena se levante. Pero claro, hay violencia de género en todas las clases sociales y también violencia de género de alta sociedad, en las clases más destacadas. Ahí esta el poder para aplicar la Ley de modo diferente a unos y a otros”

Terroristas de género
Para Ana María Pérez del Campo a los maltratadores se les puede denominar terroristas de género, porque “lo son cuantitativa y cualitativamente. La diferencia es que los terroristas de otro tipo no suelen estar a mano para detenerlos, y los terroristas de género si están al alcance de las autoridades, debería ser más sencillo hacerlo. Pero claro - concluye- falta la pedagogía, hay que formar, hay que enseñar que maltratar a una persona es delito y no se puede tolerar”.