Ana Botella y 'lo inglés' definitivamente no parecen mezclar bien. Ya le costó mucho chorreo a la alcaldesa su 'relaxing café con leche'. Ahora regresa al potro de tortura con sus medidas pudibundas para regular la vida de los madrileños. El diario Independent  no duda en reírse de sus medidas, reunidas en lo que se llama 'Ordenanza de Convivencia en los Espacios Públicos' y comparándolas con la 'Ley del Buen Gobierno' que vio la luz en 1948 y que "prohibía todo en Madrid, desde la blasfemia (que se definía en la legislación como 'particularmente prohibido', a cortar leña en público o criar pollos".

Los músicos callejeros, a pasar examen... Foto EFE Los músicos callejeros, a pasar examen... Foto EFE



Reglar todas las expresiones del ser humano
El corresponsal del periódico en Madrid, Alasdair Fotheringham, no se ha 'cortado', y escribe que las nuevas reglas dictadas por el Ayuntamiento, y que meten en el mismo saco la prostitución callejera o la mendicidad en las puertas de tiendas o limpiar los parabrisas en los semáforos, prácticamente intentan reglar "todas las expresiones del comportamiento humano". E ironiza, eso incluye "ser poco cuidadoso con las macetas en un balcón o usar un banco en un parque -mejor no pensarlo- "para otra cosa que no sea sentarse"".

Las medidas, que como recuerda el periodista británico, están siendo debatidas por las fuerzas políticas, pero que podrían ser aprobadas dada la mayoría absoluta con la que cuenta el PP, incluye "multas por todo, desde solicitar los servicios de una prostituta, a alimentar a un perro o apalear una alfombra en público". Multas, recuerda el diario británico, que pueden ir desde "unos simbólicos 90 céntimos hasta 750 euros".

Una ley hipócrita, injusta, asocial...
Como decimos, en el debate en el Ayuntamiento, la oposición no está siendo menos 'irónica' con la alcaldesa. El portavoz de IU, Ángel Pérez, dedicó a la Ordenanza de Convivencia en los Espacios Públicos epítetos como "hipócrita", "injusta" y "asocial", antes de decir que es 'lúdica', porque se presta a que "el personal se distraiga". Este comentario, claro, era puro sarcasmo porque piensa que es "injusta porque iguala cuestiones que no tienen nada que ver, como limpar un parabrisas o el acoso".

En el mismo sentido, Jaime Lissavetzky, el portavoz socialista, ha criticado una ley que piensa que sólo tiene "afán recaudatorio", y que se presenta como "un cajón de sastre".