Este miércoles, tras numerosas críticas por el acuerdo entre la Unión Europea y Turquía que planea devolver a los refugiados que lleguen a Grecia hasta territorio turco, el vicepresidente primero de la Comisión Europea, Frans Timmermans, ha salido en defensa de lo pactado asegurando que "no habrá ni devoluciones en caliente ni colectivas", porque cumplirá con todas las disposiciones del Derecho Internacional.   

Pese a ello, la ONG Amnistía Internacional sigue denunciando que la base del acuerdo vulnera los Derechos Humanos y ha calificado las mejoras anunciadas por la UE como “mejoras cosméticas”, unas medidas que “no pueden ocultar la naturaleza de la hoja de ruta del verdadero acuerdo”, han dicho en un comunicado.

“Las mejoras en el acuerdo de migración UE-Turquía de la semana pasada hacen poco por ocultar la vergüenza de Europa por el planificado retorno masivo de los refugiados a Turquía”, ha mentado Amnistía Internacional tras las palabras Timmermans. "En realidad, la esencia de la transacción no ha cambiado”.

Amnistía Internacional, junto con otras 15 organizaciones, ha pedido a España y a los Estados Miembros de la Unión Europea que rechacen el acuerdo con Turquía por poner en peligro la protección internacional a la que tienen derecho los refugiados que huyen de la guerra en Siria y del ISIS. Tras el anuncio del acuerdo entre la UE y Turquía la semana pasada, esta organización rápidamente lo calificó de “inhumano” y de contener “defectos morales y legales”. Ahora Amnistía Internacional lo demuestra con argumentos y una dura campaña mediática en la que tira por tierra el principal argumento de la Unión para defender la legalidad del acuerdo.

Turquía no es segura

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, explicó tras las reuniones con Turquía que la normativa europea sobre procedimientos de asilo abre la puerta a que un Estado miembro pueda rechazar estudiar una petición de asilo si considera que el país no comunitario al que se deriva el caso es un país seguro, como es el caso de Turquía para Grecia.

Pero para Amnistía Internacional, Turquía es todo menos seguro. En un informe plagado de duros testimonios,  la organización documenta “graves violaciones contra personas migrantes, solicitantes de asilo y refugiadas como detenciones ilegales y arbitrarias, malos tratos por parte de las fuerzas de seguridad, devoluciones forzosas y falta de condiciones adecuadas de acogida” por parte del Gobierno de Ankara.

Pero Amnistía Internacional va más allá y reclama a la Unión Europea que no se hable de “tercer país seguro” ya que “ningún país de origen puede calificarse como ‘seguro’ en términos generales. De aplicarse este concepto, se trasladaría la responsabilidad a terceros países que, a menudo, no tienen en cuenta todos los aspectos necesarios en las solicitudes de asilo y por lo tanto pueden incurrir en la discriminación de algunos grupos de personas refugiadas”.

Rutas seguras

Desde Amnistía Internacional y otras organizaciones piden a los 28 que busquen “una alternativa humana, legal y responsable, basada en el reasentamiento incondicional de personas refugiadas con un número de plazas disponibles y suficientes para ello”.

Así mismo, exigen a los países de la Unión Europea que haya una verdadera “voluntad política” para poner en marcha el sistema de reubicación, algo que, de momento, no ha habido.