La vorágine provocada por la figura del “relator” ha situado al Gobierno de Pedro Sánchez, a la vicepresidenta, Carmen Calvo y a la Generalitat en el foco mediático. Pero otros temas continúan su curso al margen de esta figura. Se trata de Venezuela, que tras el aluvión de información parece haber pasado a un segundo plano, aunque hay quienes no se olvidan del asunto.

Después de que Sánchez reconociera al presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como “presidente encargado”, el presidente del Gobierno de España ha sido la diana de ingentes críticas, que denuncian sobre todo el “seguidismo” que ha hecho del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En este sentido, varias agrupaciones socialistas han amanecido con carteles y pintadas que rezan consignas como “no a la guerra”, “no al golpe” o “Pedro Sánchez pelele de Trump”.

Es el caso de las agrupaciones de Badajoz, Fuencarral y Móstoles. En esta última, han aparecido grafitis que rezaban “golpistas” y “PSOE imperialista”.

Carteles en la agrupación del PSOE en Fuencarral
Carteles en la agrupación del PSOE de Badajoz

 

La postura de Sánchez

El presidente del Gobierno reconoció a Guaidó el pasado lunes, cumpliendo así la advertencia del ultimátum dado a Nicolás Maduro, a quién dio poco más de una semana para convocar elecciones.

A España le siguieron varios países de la Unión Europea. De hecho, Sánchez aseguró que su postura fue coordinada y consensuada con sus principales socios europeos, además de ser fruto de conversaciones diplomáticas con el entorno iberoamericano.

“El reconocimiento tiene un horizonte claro que quiero subrayar porque es importante: convocar unas elecciones en el menor plazo de tiempo posible, con garantías y sin exclusiones”, argumentó Sánchez.

Los comicios, insistió, deberán ser libres, sin exclusiones, democráticas y bajo el amparo e inspección de la comunidad internacional.