No fue la única descoordinación ayer. La titular de Trabajo, Fátima Báñez echó por tierra la apuesta que había hecho en enero su homólogo de Economía, Luis de Guindos por el contrato único en un artículo publicado en The Wall Street Journal.

Un modelo de contrato "inconstitucional"
Báñez descalificó a De Guindos al asegurar que el citado contrato único permite la arbitrariedad absoluta al dejar el despido en manos únicamente del empresario, por lo que es contrario al convenio 158 de la OIT, a la Carta de Derechos Humanos y a la Carta Social Europea. Por estos motivos, "el Gobierno nunca lo ha previsto", afirmó la ministra de Trabajo, que llegó a calificar tal modelo de “inconstitucional".

La afirmación de De Guindos
En una artículo publicado en 'The Wall Street Journal, en enero, De Guindos lamentó que existieran en España "unos 40 contratos de trabajo diferentes", circunstancia que, a su juicio, "debe ser simplificada" en un "único contrato a tiempo completo".

Gallardón y la caja de Pandora
El ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, también hizo ayer lo suyo al abrir la caja de Pandora del matrimonio homosexual. El exalcalde madrileño dijo en una entrevista en la SER que este tipo de uniones “no son inconstitucionales”. La afirmación retumbaría en Génova como un meteorito porque no se hicieron esperar las rectificaciones por parte de otros ministros.

La rectificación de Fernández Díaz
El titular de Interior, Jorge Fernández Díaz, corrigió a Gallardón: "Hombre, si no hubiéramos pensado que era inconstitucional no hubiéramos votado en contra (...) y no hubiéramos presentado recurso de inconstitucionalidad". A continuación recalcó que “la posición del Gobierno es esperar que se manifieste el Tribunal Constitucional”.

También Ana Mato y Soria
La ministra de Sanidad, Ana Mato, salió también al paso de su compañero de Justicia, al indicar que sus palabras son “una opinión personal”, y que “la posición del Gobierno no cambia”. Se esperará –agregó- a la decisión del Constitucional que es lo que dijimos en nuestro programa electoral” y después “se actuará en consecuencia”.

También opinó sobre el asunto el ministro de Industria, José Manuel Soria, que dijo estar “de acuerdo con la posición de que el Tribunal Constitucional sea el que establezca la doctrina”. En el mismo sentido, el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, apuntó que “más allá de las opiniones personales” está la posición del partido, “la real y oficial”..

Las estrellas de la contradicción
Pero las estrellas de la contradicción han sido, sin duda, desde el comienzo de esta legislatura, De Guindos y Cristóbal Montoro, entre los que Mariano Rajoy decidió repartir la responsabilidad económica.

El déficit del 8%
Montoro tuvo que salir a rectificar las declaraciones de De Guindos, el 2 de enero, en las que anunció la posibilidad de que el déficit superara el 8% en 2011. "Es posible que se pase del 8%, pero espero que no sea mucho", dijo el titular de Economía y Competitividad, en una entrevista en la Cadena SER. No se hizo esperar la matización de Montoro que aseguró que el Gobierno mantenía la cifra del 8%.

La afirmación de De Guindos sobre la austeridad
En su primera comparecencia en el Congreso, este martes, Luis de Guindos no tuvo reparos en reconocer que aunque la austeridad es “imprescindible” puede tener “efectos contractivos” en la actividad económica. Una posición que viene defendiendo desde hace tiempo el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Montoro matiza
Tras las afirmaciones de De Guindos Montoro volvió a hacer una nueva matización: ninguna de las políticas del Gobierno generan recesión y ha pasado la pelota al campo del contrario, al echar la culpa de todo a la herencia recibida y a Zapatero.

Las declaraciones de Montoro sobre el objetivo de déficit
El pasado 20 de enero le tocó el turno al propio Montoro al que tuvo que corregir la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Al ministro de Hacienda se le ocurrió poner en cuestión, en declaraciones al Financial Times Deutschland ,que España pueda cumplir con el objetivo de déficit del 4,4 para 2012. "La voluntad y determinación del Gobierno es cumplir con su compromiso de déficit", refutó la portavoz de Moncloa.