Política
Vista de la declaración de la exministra de Sanidad Ana Mato a través de un monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares fuente EFE
Vista de la declaración de la exministra de Sanidad Ana Mato a través de un monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional de San Fernando de Henares
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EFE

Huerta tardó 10 horas en dimitir. ¿Cuánto dilató el PP el cese de sus 'salpicados'?

El cínico ejercicio de desmemoria 'popular': Mato, un año y nueve meses (y sigue como asesora); Soria cinco días, Barreiro más de 80, Cañete sigue...

Jue, 14 Jun 2018

Màxim Huerta prometió el cargo de ministro de Cultura y Deporte el pasado jueves 7 de junio. Ha pasado una semana y ya ha tenido que dimitir. Màxim el breve anunció su dimisión este miércoles a las 19:00 horas en una rueda de prensa convocada tras trascender que el ya exministro defraudó 218.332 euros en los ejercicios 2006, 2007 y 2008. Según desveló El Confidencial, el ministro incumplió sus obligaciones fiscales, tal y como concluye la inspección realizada por Hacienda que finalizó en 2012 y por la que Huerta fue condenado a pagar las costas del juicio. La noticia fue publicada en torno a las 09:00 horas, y diez horas más tarde, dimitió. A pesar de que las palabras pronunciadas por Huerta durante las diferentes entrevistas concedidas a lo largo de la mañana, que denotaban que se atornillaría al sillón y que a Pedro Sánchez le habían convencido sus explicaciones. No obstante, tras la presión mediática y social -con vídeos de hemeroteca y tuits incluidos-, el presidente del Gobierno fulminó al ministro en apenas 10 horas. Durante toda la jornada el Partido Popular, sin pudor alguno, exigía la dimisión del titular de Ciencia y Deporte, hasta Cristina Cifuentes reapareció para atacar a Sánchez. El líder del Ejecutivo solventó el asunto, ¿pueden decir lo mismo los dirigentes populares? No.

En un alarde cuasi sonrojante, el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maillo, reprochó a Sánchez que “son las nueve de la mañana” y “ni ha dado explicaciones ni ha dimitido”. Unas palabras que, en su momento, evitó pronunciarlas cuando los salpicados fueron ministros o dirigentes populares.

Ana Mato, más de año y medio entre algodones

En el año 2009 estalló el caso Gürtel, cuya primera etapa ya tiene sentencia y entre los 29 enviados a prisión (de 37 acusados) suman 351 años de cárcel. En el fallo de la Audiencia Nacional se incluye la exministra de Sanidad Ana Mato, quien ha sido condenada por beneficiarse a título lucrativo por haberse beneficiado de hasta 27.857 euros con 53 céntimos en concepto de “viajes y eventos familiares”. Mato dimitió de su cargo de ministra de Sanidad el 26 de noviembre de 2014, argumentando que no quería hundir a Mariano Rajoy. Mato fue citada por el juez Pablo Ruz esa misma mañana. Dimitió por la tarde, sí, pero la sombra del “título lucrativo” llevaba planeando más de un año y medio sobre Mato, quien nadaba entre regalos gürtelianos.

Su exmarido, Jesús Sepúlveda, exalcalde de Pozuelo de Alarcón, se encontraba en el epicentro de la trama Gürtel (de hecho, ha sido condenado a 14 años y cuatro meses), y Mato recibió innumerables regalos. Desde bolsos hasta viajes, pasando por la Comunión de su hija, un Jaguar, un Range Rover y noches de hotel. Todo este listado se conocía ya a principios de febrero de 2013. Ana Mato contó con el apoyo de Rajoy y todo el PP durante un año y nueve meses, en los cuales, además, comandaba la cartera de Sanidad. Desde luego, Mato tardó algo más que 10 horas en dimitir…

Eso sí, Ana Mato no se ha ido. Continúa con su carnet del PP y lleva varios años trabajando como asesora del Partido Popular en Bruselas, donde su hermano, Gabriel Mato, es eurodiputado.

La senadora que se pasó al Mixto 80 días después

El nombre de Pilar Barreiro, senadora que actualmente está inscrita en el Grupo Mixto, está relacionado con casos de corrupción desde el año 2014, cuando el juez Abadía del Tribunal Superior de Justicia de Murcia con el caso de corrupción urbanística Novo Carthago. Años después, concretamente durante este curso, Barreiro fue imputada en el marco de la pieza separada del caso Púnica que investiga las tramas relativas a la Región de Murcia. El pasado 15 de enero declaró ante el juez y, desde entonces, Ciudadanos ha exigido una y otra vez su dimisión como condición sine qua non para aprobar los Presupuestos en la Comunidad de Madrid. El PP, que se había fijado como línea roja la imputación formal, tardó más de 80 días en cesarla. Finalmente, Barreiro comunicó a la Cámara Alta que su escaño dejaría de ser popular y se inscribió en el Grupo Mixto.

Al igual que ocurría con el caso Barreiro, el nombre de Rita Barberá parecía que siempre estaba ahí. Su imputación formal llegó el 13 de septiembre de 2016 y, un día después, se dio de baja del PP. Eso sí, no entregó su escaño, sino que se pasó al Grupo Mixto. En su caso, dirigentes populares de peso presionaron para su marcha, unas declaraciones que contrastaban con las anteriormente emitidas, cuando el PP recordaba a Barberá como “la mejor alcaldesa de España”.

Soria: cinco días de mentiras

El 11 de abril de 2016, con el Gobierno en funciones, trascendió que el ministro de Industria, Energía y Turismo y presidente del PP de Canarias, José Manuel Soria, aparecía en los Papeles de Panamá. Concretamente, su nombre figuraba como director de la sociedad offshore UK Lines Limited, una empresa creada en Bahamas a través del famoso despacho Mossack Fonseca.

Soria salió rápidamente al paso asegurando que UK Lines Limited era una empresa “cien por cien británica” con la que tanto él como su familia tan solo mantuvieran una relación “pura y exclusivamente comercial”, y no de “tipo acciones ni de dirección”, a lo que añadió que “nunca tuve ni acciones, ni participaciones, ni ninguna responsabilidad de dirección”. Sin embargo, 24 horas tardó en contradecirse él mismo.

Soria reconoció un día después que “es la misma que fundó mi padre, si, si” y que “hoy me he enterado que aparece otro papel donde se dice que soy secretario de la anterior empresa UK Lines. Que yo soy secretario o que conste que yo soy secretario, me he enterado esta misma mañana”.

El por entonces ministro tuvo que dimitir de todos sus cargos cinco días después por mentir. Rajoy, entonces, intentó colocarle en el Banco Mundial mientras todo el país miraba hacia el Congreso, donde se celebraba la investidura fallida de Rajoy. Un premio que, finalmente y dada la presión mediática, no se concretó.

Arias Cañete… ahí sigue

El nombre de Micaela Domecq apareció en los papeles de Panamá junto con otros miembros de su familia. Figuraban como autorizados de la empresa Rinconada Investments Group S.A., registrada en el país centroamericano. La firma fue registrada el 18 de noviembre de 2005 a través de bufete panameño Mossack Fonseca, especializado en sociedades offshore. Unos meses más tarde, en noviembre, trascendió que Hacienda investigaba también las cuentas en Suiza de la sociedad panameña vinculada a la mujer de Cañete. De hecho, la Oficina Nacional de Investigación del Fraude de la Agencia Tributaria requirió a la Sexta documentación a fin de aportar luz al caso.

El comisario europeo se desvinculó de los negocios de su mujer subrayando que tienen una “separación absoluta de bienes” desde que contrajeron matrimonio y “nunca he participado ni en la administración ni en la gestión de los bienes de mi mujer”. Asimismo, insistió en que él estaba cumpliendo con “las obligaciones del código de conducta de comisario”.

No obstante, a pesar de que la aparición de Micaela Domecq en los Papeles de Panamá no importunó en absoluto ni al Gobierno del PP ni al partido, la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) sí que se alarmó y abrió investigaciones al respecto. También investigaban a la exvicepresidenta del Ejecutivo comunitario Neelie Kroes. "Hemos abierto cuatro el año pasado y este año hemos abierto dos más, de modo que tenemos seis en total. Es todo lo que puedo decir", señaló una en rueda de prensa la directora de Apoyo a Investigación de la Oficina Antifraude europea, Beatriz Sanz Redrado, en el seno de la presentación del informe anual de OLAF.

La pregunta en este caso no sería cuándo ha dimitido Cañete, sino por qué aún no lo ha hecho…

Pedro Antonio Sánchez, 50 días después

El ya expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, dimitió el 4 de abril de 2017. Su renuncia era inminente después de que el juez de la Audiencia Nacional, Eloy Velasco, solicitase su imputación en el marco del caso Púnica. La sombra de la imputación formal planeaba sobre el presidente de la Región desde hacía mucho tiempo. Él mismo lo sabía y aseguraba que “si al final la Justicia dictaminara una imputación, yo dimitiría porque cumplo lo que firmo y cumplo mi palabra”, a lo que añadía que “no esperaría a que nadie me lo pidiese”.

Los hechos acaecidos desde el 13 de febrero de 2017, día en que el magistrado Velasco comenzó el proceso para investigarle, han demostrado que no solo han tenido que pedírselo -vehementemente-, sino que además no ha cumplido su palabra, y solo cuando se ha visto acorralado por un tripartito “que me quita el sueño”, ha dimitido. Tuvieron que pasar 50 días, casi dos meses en los que ha recibido presiones para que no se enrocara en el sillón autonómico y renunciara a su cargo como presidente de Murcia.

 

Adrián Lardiez es redactor de El Plural