Política
Alvaro Lapuerta, a la salida de los juzgados

Álvaro Lapuerta, otra víctima Gürtel’: muertes, suicidios y accidentes

El ex tesorero del PP ha fallecido a los 90 años

Sáb, 2 Jun 2018

 Álvaro Lapuerta ha fallecido a los 90 años. El que fuera tesorero del PP entre los años 1993 y 2008, había tenido problemas de salud en los últimos años. Padecía demencia, motivo por el que fueron archivadas las actuaciones contra él en el marco del caso Gürtel. En la primavera de 2013 permaneció varias semanas en estado de coma a raíz de haber sufrido dos caídas, y en 2015 sufrió una angina de pecho.

La Ejecutiva del PP nombró a Álvaro Lapuerta tesorero nacional del PP en 1993 a propuesta del entonces presidente José María Aznar. El cargo estaba vacante desde 1990, cuando a consecuencia del "caso Naseiro", su titular, Rosendo Naseiro, lo abandonó.
Ocupó el cargo hasta junio de 2008, cuando fue sustituido por Luis Bárcenas. Imputado en el caso de la supuesta contabilidad B del PP, en septiembre de 2016 la sección segunda de lo Penal de la Audiencia Nacional decidió que Lapuerta no se sentara en el banquillo de los acusados en el juicio del caso Gürtel al archivar las actuaciones en relación al extesorero atendiendo a su situación de demencia sobrevenida.
 
Tres años antes, Lapuerta había declarado ante la Fiscalía Anticorrupción que nunca existió una caja B en el partido y que tampoco vio los papeles manuscritos atribuidos a Bárcenas que reflejarían estas supuestas cuentas opacas.
 
Un mes después de esta declaración fue citado a declarar como imputado por el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz, ante quien se ratificó. Ruz pidió para él 3 años de cárcel por el supuesto delito de apropiación indebida, finalmente archivado.
Nacido en Madrid el 22 de septiembre de 1927, Lapuerta cursó Derecho en la Universidad Central de Madrid, fue abogado del Estado y ejerció la abogacía en Gerona, Teruel y Guadalajara.
 
Destinado a Madrid, fue secretario del Tribunal Económico Administrativo Central, jefe de la Asesoría Jurídica de la Dirección General de Seguridad y delegado especial del Ministerio de Hacienda ante los Ministerios de Gobernación y Trabajo.
 
En la década de los setenta fue presidente de la Comisión de Obras Públicas de las Cortes Españolas y vicepresidente de la Comisión de Presupuestos. Resultó elegido diputado en las generales de octubre de 1982, y fue reelegido 1986, 1989, 1993, 1996 y 2000. 

Seis muertes 

El fallecimiento de Álvaro Lapuerta se suma a una larga de muertes que afectan a relacionados con la trama Gürtel y la financiación del Partido Popular. La exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá murió e 48 horas después de tener que comparecer ante el Tribunal Supremo para declarar sobre su posible pérdida de aforamiento e imputación en el caso Taula. Ella y  otras personas relacionadas con el caso han perdido la vida o sufrido accidentes. No siempre en situaciones claras.

El mismo año, en marzo, moría Leopoldo Gómez, un imputado poco mediático, pero un hombre que conocía al dedillo todo lo que había sucedido en torno a uno de los brazos más productivos de la trama: la ramificación de Pozuelo de Alarcón. Leopoldo Gómez había sido arquitecto municipal de este municipio, el más rico de España, y era conocido como el cobrador de Jesús Sepúlveda, exmarido de Ana Mato, y durante los años de los maletines, alcalde de Pozuelo.

Gómez estaba imputado por delitos de prevaricación y cohecho y se había ganado ese ‘sobrenombre’ después de que se supiera, en declaraciones del exGal José Amedo a OKDiario, que se encargaba de cobrar deudas de constructores.

La extraña muerte de 'el hombre' de Javier Arenas

Más extraña aún resultó la muerte de Isidro Cuberos, que apareció en un barranco entre Mijas y Benalmádena, y donde habría caído con su moto. Imputado por el caso Jerez, Cuberos aparecía como una pieza clave para entender cómo había operado la trama Gürtel en Andalucía.

Cuberos tenía mucha influencia en el PP gracias a haber sido durante años el exjefe de comunicación, aunque en realidad era mucho más que eso, de Javier Arenas y también después del PP durante tres años mientras Arenas fue secretario general del partido.

El amigo de todos que sabía todo del dinero

Igualmente sorpresiva fue la muerte de un hombre clave en los movimientos del dinero producido por la trama. Francisco Yáñez, amigo personal de Luis Bárcenas y de los tesoreros anteriores a él, Álvaro Lapuerta y Ángel Sanchís, con los que había trabajado durante años, murió pocos días después de ser imputado y cuatro días antes de tener que ir a declarar ante el juez Pablo Ruz. Yáñez, durante años, había trabajado como contable para el PP.

Padre del apoderado de las cuentas en Suiza de Bárcenas, Yáñez estaba acusado por el entonces juez de la Audiencia Nacional de haber colaborado “en la ocultación del patrimonio opaco para la Hacienda Pública y de procedencia indiciariamente ilícita de Luis Bárcenas Gutiérrez y Rosalía Iglesias Villar con la finalidad de desvincularlo tanto de su origen como de sus verdaderos propietarios”.

Suicidio en un hotel

En enero de 2015 se produjo otra muerte en circunstancias no normales, relacionada con la Gürtel. En un hotel de Bilbao apareció el cadáver de María del Mar Rodríguez Alonso a causa de lo que, se dictaminó por la policía, había sido un suicidio. Esta mujer era la esposa del senador del PP Tomás Burgos Beteta, y el juez Pablo Ruz la había imputado por la utilización que la trama Gürtel habría hecho de su empresa MR&Asociados como tapadera de Francisco Correa, entre otros casos, en la organización de un Congreso de Parques y Jardines Públicos en la localidad madrileña de Pozuelo de Alarcón.

La investigación concluyó que María del Mar Rodríguez Alonso se había suicidado, deprimida por el rechazo de los juzgados a sus repetidas peticiones de ser desimputada, y por la muerte del familiar de una amiga, a cuyo funeral había acudido a Bilbao.

Por último, también murió durante la investigación por la Gürtel el constructor José Martínez Núñez, dueño de Tecnología de la Construcción (Teconsa), a quien la burbuja y el escándalo de la propia trama, le costaron un imperio que llegó a facturar por encima de 6000 millones de euros y contar con 650 trabajadores. Un ‘dictador’ para quienes trabajaron con él, por sus métodos y formas, tanto en el trato personal como profesional, Martínez Núñez y su empresa había sido señalado ya como relacionado con Correa por el primer juez que llevó el caso, Baltasar Garzón.