Política
Iñigo Errejón mira a Pablo Iglesias durante su discurso en Vistalegre II fuente Podemos
Iñigo Errejón mira a Pablo Iglesias durante su discurso en Vistalegre II
|
Fuente
:
Podemos
Tensiones y distensiones

El año en que Podemos implosionó de críticos

De la batalla entre Iglesias y Errejón hasta la guerra por el control del tribunal de Garantías, pasando por Madrid, un juicio y el caso Dante Fachín

96
Jue, 4 Ene 2018

El año 2017 ha sido una auténtica montaña rusa para Podemos. Los de Pablo Iglesias ya no son unos novatos recién llegados al Congreso, sino que ya han pasado un periodo de adaptación y se han erigido como una fuerza política con poso, presencia e influencia, llegando a presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy. Pero este acople a los poderes institucionales no lo ha hecho exento de polémica. Por el camino se ha dejado atrás a varios dirigentes, que bien han abandonado sus filas o han dado un paso atrás, incluso arrancó el curso político en los tribunales por demandas presentadas por críticos contra los morados.

La madre de todas las guerras: la batalla de Vistalegre II

Hubo una época en la que Pablo Iglesias e Íñigo Errejón formaban un tándem idílico, una pareja de fantasía, una dupla de cuento de hadas. Pero algo cambió. El secretario general y el exportavoz parlamentario dejaron de compartir estrategia política y las diferencias entre las facciones se hicieron evidentes. Como si del Mayweather vs. McGregor se tratase, la segunda Asamblea Ciudadana de Podemos, que tuvo lugar los días 11 y 12 de febrero, enfrentó a los dos pesos más pesados del partido. Iglesias compartía lista con Irene Montero, Pablo Echenique -secretario de Organización-, Vincenç Navarro, Gloria Elizo, Rafa Mayoral y el exJEMAD Julio Rodríguez, entre otros.

En la otra esquina del cuadrilátero se situaban Íñigo Errejón y su guardia pretoriana, formada por Rita Maestre -portavoz en el Ayuntamiento de Madrid-, el juez Juan Pedro Yllanes, Pablo Bustinduy -coordinador de la Secretaría Internacional- y Jorge Moruno -exresponsable de discurso y considerado uno de los pensadores más importantes dentro de la formación-, entre otros como el fichaje de última hora del actor Pepe Viyuela.

La tercera facción de Podemos, la corriente de los anticapitalistas, presentó también su propia propuesta comandada por el eurodiputado Miguel Urbán y Teresa Rodríguez -que no fue en la lista, pero ha participado en la redacción de los documentos-. Fuera de estas listas se quedaron Carolina Bescansa, hasta entonces secretaria de Análisis Político y Social, y Nacho Álvarez, uno de los economistas que elaboró el programa económico de Podemos. Ambos decidieron apartarse por no mojarse. Bescansa incluso arremetió contra Errejón e Iglesias por su particular disputa.

Las familias quedaron perfectamente identificadas y el debate acalorado saltó a Twitter.

Pero como cada batalla, hubo un ganador y un vencido. Iglesias se impuso a Errejón, quien quedó relegado a un rol subalterno. Fue sustituido por Irene Montero como portavoz en el Congreso y dio un paso atrás a nivel nacional. A cambio de no disputarle nuevamente el liderazgo, Errejón pactó con el secretario general que sería el candidato a la Comunidad de Madrid en 2019. Un  acuerdo que ha servido para limar asperezas entre ambos y acercar posturas. O al menos, aparentarlo.

Julio Rodríguez y Ramón Espinar

En diciembre de 2017 se celebraron las primarias de Podemos Madrid a nivel municipal. Pablo e Íñigo pactaron una lista unitaria y de consenso, cuyo candidato fue el exJemad Julio Rodríguez, quien se enfrentó en las urnas a Isabel Serra, la candidata de la facción anticapitalista. Se impuso el exJemad, pero el descontento del secretario general autonómico de Podemos Comunidad de Madrid generó polvareda. Ramón Espinar no está cooperando precisamente para dejar vía libre a Errejón en 2019. El líder morado en Madrid se valió de una norma introducida en Vistalegre II para, con el pretexto de acercar las bases a las cúpulas, elegir un número determinado de representantes de los círculos que se incorporarían al Consejo Ciudadano Autonómico. En concreto, nueve. Esta disposición permitió a Espinar diluir la presencia errejonista en el Consejo Ciudadanos Autonómico ya que los círculos en la capital los controla el secretario general autonómico y, en consecuencia, los nuevos representantes son afines a Espinar. Unas maniobras por el control de Podemos Madrid que han tensado su relación con Iglesias (al menos, por lo que al líder autonómico respecta).

La caída anunciada de Albano Dante Fachín

El desafío soberanista en Cataluña y toda su hoja de ruta (1-O, el artículo 155, la campaña y las elecciones) se ha cobrado una víctima. El secretario general de Podem Catalunya dimitió y rompió su carnet de inscrito tras las decisiones adoptadas por Pablo Iglesias.

Dante Fachín rehusó comandar la incorporación de Podem en los Comunes de Ada Colau y Xavier Domènech, lo que le puso en el punto de mira. En las semanas previas al 1-O, el por entonces secretario general autonómico y sus afines defendían una participación activa en el referéndum, mientras que las consignas dadas desde Madrid eran otras. De hecho, durante la Diada, Pablo Iglesias, Colau y Domènech organizaron un acto al que Podem no estaba invitado. Eso sí, “pueden ir de espectadores si quieren”.

La relación ya era tensa y un adelanto electoral en Cataluña la acabaría dinamitando. Y así fue. Dante Fachín dimitió después de que Iglesias interviniera su marca e impusiera una consulta a las bases para diluir sus siglas y concurrir junto a los Comunes. ¿El resultado? Dante Fachín hizo campaña junto a ERC de cara al 21D.

La lucha por el control del tribunal de Garantías

Ya no se trataba de una guerra entre familias, sino de una contienda por el control de la Comisión de Garantías Democráticas Estatal (CGDE). Empecemos por el principio. En la segunda Asamblea Ciudadana, Podemos aprobó sus nuevos documentos: el Organizativo, el Político, Ético y de Igualdad. Tras el cónclave, la formación (así como sus ramificaciones autonómicas) debía adaptar sus Estatutos a lo aprobado en Vistalegre II. En julio, trascendió que esta reforma incluía un nuevo régimen sancionador. La CGDE declaró nulos los artículos relativos al nuevo cuerpo normativo. Entonces, el tribunal se fracturó y comenzó la guerra por su control: tres integrantes del CGDE denunciaron a la presidenta y varias comunidades autónomas se alzaron para defenderla.

Iglesias y sus afines eran partidarios del nuevo régimen, pero la presidenta del tribunal de Garantías de Podemos, así como varios de sus miembros, no. La reacción del sector oficialista fue denunciar -el pasado 10 de agosto- a Olga Jiménez (la presidenta) por haberse “excedido en sus funciones”, por lo que se le abrió un expediente. La querella fue interpuesta por tres miembros de la propia Comisión que se alinearon del bando de Iglesias. Tanto es así, que el pasado 13 de agosto se autoconvocaron para tomar varias decisiones, entre ellas, la designación de un instructor que llevara la causa contra Jiménez y el nombramiento de un nuevo presidente de la Comisión de Garantías de manera provisional: Argiro Giraldo, uno de los denunciantes.

En consecuencia, el tribunal de Garantías llegó a tener dos presidentes que no reconocían la legitimidad del otro. Por un lado, Olga Jiménez, quien fue denunciada por tres integrantes del CGDE que, autoconvocándose y erigiéndose en pleno, nombraron un nuevo presidente, que es uno de ellos, Argiro Giraldo.

Con este escenario como telón de fondo, Jiménez convocó una reunión a la que asistieron 11 de las 16 Comisiones de Garantías autonómicas: Cataluña, Navarra, La Rioja, Madrid, Valencia, Castilla- La Mancha, País Vasco, Canarias, Castilla y León, Asturias y Andalucía. Todas, salvo Cantabria que se abstuvo, rubricaron un documento que declaraba "nulos de pleno derecho los nuevos estatutos del partido", al tiempo que instaban a la Ejecutiva de Iglesias a revocar el expediente abierto contra la presidenta de la Comisión de Garantías estatal.

Las únicas federaciones cuyo tribunal de garantías regional no estuvo presente fueron Aragón, Galicia, Extremadura y Murcia (Baleares no tiene).

La batalla se saldó con la inhabilitación de Olga Jiménez, lo que provocó que una corriente interna, concretamente Podemos 15M, pidiera la dimisión del secretario de Organización, Pablo Echenique.

Podemos 15M: ¿Un nuevo poder resurge?

“Los críticos de Podemos ya no vamos a ir todos por nuestro lado como pollos sin cabeza. Además de anticapitalistas, errejonistas y pablistas, va a surgir un cuarto poder dentro y fuera de Podemos que, por ahora, ya tiene dos expresiones en Podemos 15M y con Alternativa en Cataluña [la marca registrada por Dante Fachín tras su salida de Podemos]. Y habrá más gente en el futuro próximo, como gente de Garantías”. En estos términos se pronuncian fuentes internas consultadas por El Plural que explican que todos los núcleos críticos se están organizando en torno a esta nueva corriente. Un nuevo clan que se reunió con Albano Dante Fachín para obtener su beneplácito y armar núcleos de presión tanto dentro como fuera del partido.

El juicio en el que Podemos niega haber concurrido en Galicia junto a En Marea

Podemos inició el presente curso en los tribunales. El pasado 12 de septiembre se celebró el juicio entre Podemos y el entonces secretario general de Podemos Arzúa (A Coruña), Xosé Manuel Zapata, quien demandó al partido por, según su criterio, violar sus propios Estatutos por mandato de Pablo Iglesias, tal y como desvelamos en El Plural en exclusiva. El litigio se celebró en el Juzgado de Santiago de Compostela, tribunales ante los cuales los morados y En Marea negaron haber concurrido conjuntamente a las elecciones autonómicas gallegas del 25S de 2016. (Consulta aquí el vídeo del juicio).

Entrevistas con los críticos por antonomasia de Podemos

"Podemos quiere echar a cualquier persona que denuncie irregularidades", Xosé Manuel Zapata.

"Podemos tiene un problema con los críticos. Quieren gente sumisa", Montse Seijas.

 

Adrián Lardiez es redactor de El Plural