Vayamos de viaje cultureta a Estambul repasando sus mejores bilbiotecas, librerías o teatros.


Decía Orhan Pamuk en su novela Estambul que el hecho de que esta ciudad “se divida entre la cultura tradicional y la occidental, entre la minoría rica y los suburbios, y de que permanezca constantemente abierta a la inmigración, ha provocado que en los últimos 150 años nadie la sienta como su verdadero hogar”.


Bienvenidos a esta carismática ciudad, a este mágico laberinto de barrios y personalidades con un pie en Asia y otro en Europa, y que algunos apodan el París de Oriente Medio. Un poliedro de contrastes y grandiosa belleza que ostenta una enorme capacidad de liderazgo, al ser una de las principales ciudades de Turquía, modelo democrático para los países árabes y uno de los interlocutores principales de la Unión Europea en el Mediterráneo.


Otrora capital de los imperios Bizantino y Otomano, Estambul manifiesta en su casco histórico, Sultanahmet (la Ciudad Vieja), cómo la Historia la ha enriquecido dejándole a su paso huellas de todas las culturas y religiones, con sus mezquitas, sus palacios y sus coloristas y animados bazares (Estambul es la mejor escuela para aprender a regatear). Aunque también despliega un lado canalla y noctámbulo desde el embarcadero, a pie del Bósforo, recorriendo avenidas congestionadas por atascos kilométricos –es mejor no coger taxis-, y callejuelas empinadas, alborotadas en gran medida por los 9,5 millones de turistas que cada año las visitan.


BIBLIOTECAS



Las bibliotecas públicas no son el fuerte de Estambul. Apenas las hay. Pero sí hay usuarios bibliófilos, y para ellos, un centro que abre sus puertas día y noche: la biblioteca de Atatürk, ubicada en un edificio que construyó, en los años 70, Sedad Hakkı Eldem, uno de los arquitectos turcos más influyentes de todos los tiempos. El emplazamiento queda a pocos pasos de la zona de bares… lo cual, sumado al horario de apertura, lo convierte en un encaje perfecto en los planes de los noctámbulos.


LIBRERÍAS


Queda patente en las temáticas a las que se consagran muchas de las librerías de Estambul el peso de la tradición de la narrativa de viajes y aventuras en la literatura turca. Así, librerías como Robinson Crusoe, ubicada en un ático y con bastantes títulos en inglés, se dedica en gran medida a ella. También el arte es foco de interés de los lectores estambulitas, como demuestra su afluencia a la librería Pür Istanbul, dedicada a títulos de arte y diseño, o Gon, especializada en cómic. Por su parte, Homero Kitabevi, un establecimiento muy renombrado entre intelectuales, contiene obras de política e historia de Oriente Medio.


TEATROS


Cuando Jim Morrison dijo que el espectáculo está por todas partes, perfectamente podría tener en mente Estambul. La cartelera aquí se expande por cada esquina. Gustan particularmente los musicales a lo Bollywood y el Kagaroz, una fórmula teatral turca basada en el juego de sombras con títeres. Pero no faltan salas de teatro de autor, y no en vano, cada mes de abril desde 1989, se celebra el Festival de Teatro Internacional de Estambul, mostrando los mejores espectáculos del teatro turco. El coloso más antiguo de la ciudad es el Teatro de la Ciudad, donde se representan más de veinte espectáculos al año, y entre los más espectaculares están el Taksin Sahnesi y el Sanat Merkezi; en este último, conviven cinco compañías.


LOCALES DE MÚSICA


Estambul, y en particular su lado asiático, está plagado de locales de música de lo más variada. Dogstarz es uno de los más populares; se trata de un espacio de varias plantas ideal para los bailongos más discotequeros. Por su parte, Arka Oda es una casa reconvertida en local de moda para los melómanos alternativos, puesto que su amplio abanico sonoro pasa por el indie, el jazz y el soul. Pero quien quiera disfrutar de lo autóctono, debe dejarse caer por un meyhane o restaurante con música tradicional en vivo.


EL ESTAMBUL LITERARIO Y CINEMATOGRÁFICO



Es deliciosa la experiencia de explorar en una ciudad esos rincones que el cine y la literatura han escogido como escenario. En Estambul, y en la ya extinta Constantinopla, han pensado muchos creadores para construir sus tramas. Es obligado comenzar mencionando a Agatha Christie y su Asesinato en Orient Exprés, el tren que arrancaba aquí. Mark Twain, en su ácida y genial Guía para viajeros inocentes, nos proponía itinerarios por el actual Estambul, y se manifestaba estupefacto por la cantidad de mujeres que tenía el sultán. Y, por supuesto, podemos visitar la ciudad con los ojos de Ohran Pamuk, gracias a esa espléndida obra suya que lleva el nombre de la ciudad. También se pueden seguir los pasos de Orson Welles, que aquí rodó, claro, Estambul. De James Bond, que en varias de sus entregas se enfrentó al mal por estos lares. Podemos recordar el terror del Expreso de Medianoche, de Alan Parker, que aprovechaba el misticismo turco. O prestar atención a los sonidos de esta metrópoli de acuerdo con la guía que nos marcó Faith Akin. Y embelesarnos con la daga del sultán, como le ocurrió a Elizabeth Lipp en Topkapi.