Pablo Gutiérrez se apunta en su cuarta novela, Los libros repentinos (Seix Barral), a la idea romántica de la literatura como salvación. Se alinea, así, con otras obras de ficción como 2666 de Bolaño; 84, Charing Cross Road de Helene Hanff, El libro salvaje de Juan Villoro; o La noche del oráculo de Paul Auster.

Con la destreza de su prosa directa, equilibrada, absorbente y sarcástica, que a menudo surte el efecto de una bofetada, nos cuenta la historia de Reme, una anciana de un barrio marginal que arrastra en su carácter las consecuencias emocionales de la posguerra, de la vida en un barrio marginal, de la devastación de la droga, de privaciones y sacrificios, y de una educación más que escasa. En manos de Reme cae, por azar, una caja de clásicos de la literatura. Textos de Baroja, Unamuno o Galdós a cuya lectura se entrega Reme, y que abren su mente a la historia, a la reflexión y a la reivindicación. Libros que la hacen consciente de su identidad, de su lugar en la sociedad y de los derechos que se le han ido arrebatando a lo largo de los años. Libros que la empujan a la revancha y a un sui generis activismo en su barrio de periferia.

El propio autor ha vinculado esta novela con la canción de Pulp Common People, y no es la primera vez que Gutiérrez hace de los males de su época, de nuestra época, los protagonistas de su obra. Ya lo hizo en su magnífica Nada es crucial, Premio Ojo Crítico 2010, y sobre todo en el más reciente, Democracia, cuya trama devenía de la caída de Lehman Brothers. Este profesor de literatura, Pablo Gutiérrez, construye ahora un monumento a la literatura como forma de entender el mundo, de estar en el mundo, a partir de dos extraordinarios retratos psicológicos: el de una anciana, Reme, y el de un barrio de periferia compuesto de identidades múltiples pero en todo caso sórdidas, extraviadas. Un retrato, este segundo, muy a lo Trainspotting de Irvine Welsh, y en el que Gutiérrez vuelve a poner, como en Nada es crucial, el foco en la descripción del contexto como influencia fundamental en el carácter de las personas.

Imagen: Detalle de cubierta de Los libros repentinos.