Guiso de restos de pollo.
¿Con qué?
Un kilo de restos de pollo, carcasa incluida, una cebolla grande, dos patatas, dos tomates, una copa de vino blanco seco, tomillo, pimienta, una hoja de laurel, aceite de oliva y sal.
¿Cómo?

En una olla exprés echamos dos cucharadas de aceite y rehogamos los restos de pollo, vertemos un poco de vino, cerramos la olla y dejamos cocer durante seis minutos, apagamos, dejamos enfriar y sacamos los restos y los deshuesamos. En la misma olla pochamos la cebolla a fuego lento, los tomates pelados y cortados en dados cuando todo esta meloso añadimos las patatas peladas y cortadas de la misma manera, salpimentamos, espolvoreamos un poco de tomillo, cubrimos de agua, añadimos los restos de pollo sin huesos y dejamos cocer a fuego lento durante quince minutos, apagamos, reposa cinco minutos y servimos.



 

Sardinas en sal.
¿Con qué?
Una docena y media de sardinas frescas, sal de horno, agua, limón, aceite de oliva y cien gramos de jamón serrano en lascas finas.
¿Cómo?

Podemos pedir al pescadero que nos abra las sardinas, simplemente quitando la tripa -en este caso podemos poner en la tripa una lasca de jamón- o que nos las de enteras. En una fuente de horno o en la propia bandeja extendemos una capa de sal como de un centímetro de gruesa, colocamos las sardinas sobre la sal, una al lado de otra, sin que se toquen, rociamos con unas gotas de agua. Introducimos en el horno a 160º C durante quince minutos, apagamos, reposa dos minutos y servimos tres sardinas a cada comensal.

Yogur helado.