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Inicio del puente San Pablo sobre la hoz del Huecar con la casco antiguo de Cuenca al fondo - Turismo CLM

Escapada a Cuenca, destino perfecto para perderse y desconectar

Si tienes un fin de semana libre te proponemos un plan para desconectar totalmente del bullicio a menos de una hora de Madrid

Jue, 1 Mar 2018

A menos de una hora de Madrid en AVE se encuentra una ciudad que parece más conocida por países lejanos de Asia que por los propios españoles, dado los visitantes que recibe. Cuenca, ciudad Patrimonio de la Humanidad es el destino perfecto para ver en un fin de semana y con el que desconectarás por completo del bullicio de la gran ciudad.

No nos engañemos. Cuenca es una ciudad pequeña, menos de 55.000 habitantes, barata y cuyo principal interés se encuentra entre las dos imponentes hoces del rio Júcar y Huecar, la ciudad vieja por la que lo mejor es ponerse a andar, cuesta arriba y cuesta abajo, para conocer todos los rincones que oculta.

La ciudad de Cuenca ha servido de inspiración a la serie de anime japonés So·Ra·No·Wo·To (El sonido del cielo), gracias a lo que ha atraido a miles de turistas del país nipón.

Tanto si decidís llegar en AVE, autobús o coche, hacer un esfuerzo para desconectar y moveros sólo andando, merece la pena y se puede llegar a cualquier punto de la ciudad en pocos minutos ejercitando las piernas.

Sobre el alojamiento, encontraréis hoteles y apartamentos a buen precio en la zona nueva pero la mejor opción es acudir a uno de los que está en la zona más alta de la ciudad vieja, en la calle San Pedro y aledaños o en el barrio del Castillo, con unas vistas increíbles a alguna de las dos hoces. Si contáis con algo más de presupuesto, no lo dudéis y alojaros en el Parador de San Pablo, un enclave inmejorable con vistas al Puente San Pablo y las Casas Colgadas (que no colgantes).

Una vez acomodados y con las zapatillas de andar bien atadas os recomendamos que acudáis a la oficina de turismo situada en la ante plaza de la Plaza Mayor, justo al lado de los imponentes arcos del Ayuntamiento, y preguntéis por las sendas que recorren las dos hoces y el curso de los ríos, que de lo que hay que ver ahora mismo os lo digo.

El Casco Antiguo de Cuenca desde la hoz del río Júcar - Flickr Ayuntamiento de Cuenca

Cuando tengáis el mapa en la mano (dejad también el móvil en el bolsillo y perderos, hay miles de rincones que no veréis si no lo hacéis) siempre recomiendo dirigirse a la parte más alta de la ciudad el Barrio del Castillo, donde encontraréis las mejores vistas, y desde allí bajéis callejeando hasta donde confluyen el rio Huecar con el Júcar.

Por el camino, debéis subir a la muralla del Castillo, entrar a la iglesia de San Pedro, de planta octogonal, encontrar el Cristo del Pasadizo y leer su leyenda y bajar (aunque luego la subida sea dura) al Santuario De Nuestra Señora De Las Angustias por cuyo camino encontraréis otras leyendas de la ciudad.

El Santuario de Las Angustias nunca defrauda, nieve, llueva o haga un sol de justicia, momento para visitarlo y resguardarse del calor.

Ya en la Plaza Mayor, centro histórico de la ciudad, admirar sin prisa la fachada de la Catedral de estilo gótico y entrar en ella sin ninguna duda. Mi recomendación personal es que lo hagáis a medio día, con el sol bien alto que es cuando las vidrieras modernistas (si, modernistas) colorean todas las salas del templo creando una atmosfera mágica.

Si tenéis la suerte de coincidir en fechas con algún concierto de órgano en la Catedral, tampoco os lo penséis y acudir.

El Instagram de la Catedral de Cuenca es perfecto para hacerse una idea de las cientos de maneras que hay de mirar y admirar esta obra arquitectónica del siglo XIII

Al lado de la Catedral encontraremos el Palacio Episcopal con el Museo Diocesano y en frente el Museo de Arqueología de la ciudad. Pero el museo que no debéis de dejar visitar es el Museo de Arte Abstracto Español, ubicado dentro de las Casas Colgadas, un referente internacional en este género.

Rodeando por un pequeño túnel las famosas Casas, llegaremos al Puente San Pablo, desde donde tendremos las mejores vistas de la hoz del Huecar (no apto para gente con vértigo) y el monasterio de San Pablo, donde se encuentra el Parador de Cuenca.

Volviendo a la anteplaza, donde estaba la oficina de turismo, subiremos por la calle del Fuero hasta la Plaza de la Merced, donde encontraremos el Seminario y el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, muy recomendable especialmente si vais con niños, ya que es eminentemente interactivo.

Más adelante encontraremos la recién renovada Plaza de Mangana con la torre que le da nombre, otro punto de buenas vistas a toda la ciudad, así como a la hoz del Júcar.

Casas de colores en la calle Alfonso VIII - Flickr Ayuntamiento de Cuenca

Bajando por la calle de Alfonso VIII, la principal que desemboca en la Plaza Mayor, podremos ver las famosas casas de colores y entrar en alguna tienda tradicional a comprar el licor típico de la ciudad, el resolí (aunque se pronuncia resoli) y otro recuerdo como cuadros o piezas de cerámica. Siguiendo por la misma calle desembocaremos en el puente de la Trinidad y a la derecha veremos el paseo fluvial donde se conectan los dos ríos de la ciudad.

Mi recomendación personal también es, si no nos importa el frio, visitar Cuenca en otoño porque es cuando todos imponentes chopos de la hoz del Júcar cogen un tono amarillo fuerte que también deja una estampa única.

Paseo por la hoz del rio Jucar en pleno otoño

¿Dónde comer?

Y para recuperar fuerzas de tanto subir y bajar cuestas, tenemos muchas opciones para comer, tanto por el Casco Antiguo como por la zona más nueva. Mis recomendaciones son el Asador María Morena  en el barrio del Castillo (aunque rechazando la tapa de jamón que os ofrecerán al principio, un ‘sablazo), en la Plaza Mayor el Restaurante Mangana, bajando por Alfonso VII encontramos Las Brasas y ya fuera de la zona vieja, en la calle Las Torres, el restaurante San Julián en la casa de ‘las rejas’.

Si preferís más el ‘tapeo’ el mejor lugar es la calle San Francisco, situada en el centro de la ciudad, al lado del palacio de la Diputación, lugar que a partir de media tarde siempre está lleno de gente con una buena cerveza, o vino, en la mano y abundantes tapas.

Fachada del restaurante Las Brasas en la calle Alfonso VIII - Bares de Cuenca

Por la noche

En Cuenca hay principalmente dos zonas para salir por la noche. La primera es la propia Plaza Mayor ya que, bajo la atenta mirada de la Catedral, encontramos diversos locales donde tomar una copa tranquilamente como la Taberna de Jovi o Los Clasicos y La Edad de Oro, con muy  buena música.

Si lo que buscáis es algo más ‘intenso’ debéis iros a la zona conocida como La Calle, donde se concentran la mayoría de los pubs de la ciudad y donde no parar de bailar con musca actual, electrónica o de los 80. Para los visitantes de ciudades más caras, que te cobren la copa a 5 o 6 euros siempre te dará una alegría.

¿Cuánto tiempo estar?

Todo esto que os he contado lo podemos hacer alojándonos una noche en la ciudad pero mi recomendación es que sean por lo menos dos, para realizar una visita más con calma y poder visitar otros lugares como el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, situado en el Edificio Ars Natura y que ofrece una vista panorámica del Casco Antiguo entre las dos hoces, subir al mirador del Cerro del Socorro o remontar el curso del rio Júcar por su paseo fluvial y en verano incluso darse un chapuzón en él.

Vista del Casco Antiguo desde el museo Ars Natura, que cuenta con un lago artificial propio, una mezcla perfecta

Si ya queréis estar más tiempo, cogiendo el coche por la Serranía de Cuenca encontramos la Ciudad Encantada, el nacimiento del Rio Cuervo, los Callejones de Las Majadas, El Osquillo para ver osos y otros animales salvajes, o multitud de empresas de multiaventura para realizar paseos en canoa o en caballo, descenso de cañones, etc.

En definitiva, Cuenca es una ciudad pequeña, muy accesible especialmente con el AVE, barata, tranquila, llena de naturaleza, cultura y que esconde mucho más de lo que uno podría pensar a primera vista.

 

Alejandro Godoy es redactor de El Plural