Los personalismos en política son importantes, pero simplificar lo que está pasando en la derecha mundial con el manido distanciamiento Rajoy-Aznar parece excesivo. Mucho se habla de la crisis de la izquierda, que se rearma lentamente después de que la socialdemocracia gobernante se dejara secuestrar por los cantos de sirena neoliberal y ahora encuentra su camino aliándose con los defensores de lo público. Pero se habla mucho menos del colapso de la derecha, que está gestionando la crisis con los obvios resultados empobrecedores para la mayoría de la población y consolidando el modelo de sociedad precaria. El coste será inevitable por mucho ruido que monten con Cataluña (el alarmismo lo pone FAES), ETA (el discurso se ha externalizado con Vox) o el aborto (¿quién necesita al democristiano Mayor Oreja ahora que Gallardón ha visto la luz?).

La bifurcación de la derecha es un fenómeno inevitable, el camino lo mostró EEUU cuando los republicanos conculcaron todos sus supuestos principios económicos con un macro-rescate bancario pero a cambio nos regalaron el espectáculo idiotizante de un perro guardián de las esencias muy ladrador y políticamente incorrecto que se llama Tea Party. Cada vez que hay negociar presupuestos amenazan con apretar el botón y colapsar el país, pero los moderados los atajan en el último segundo. Y hasta la próxima. En Colombia, el expresidente conservador Álvaro Uribe, otro que de tanto sobar el lomo a Bush II consiguió una medallita y dar clases en la capital del imperio en Georgetown, reniega ahora de quien designara como su sucesor, Juan Manuel Santos, porque negocia con guerrilleros y acaricia el sueño del fin de la violencia. ¿No suena familiar todo esto?

La derecha se desdobla porque ahora que está a la vista del mundo entero que gobierna al dictado del capitalismo financiero y sube impuestos para pagar rescates se queda completamente desnuda sin el aborto y sin el terrorismo. La derecha gruñona y melancólica, la que evoca los tiempos en los que se era firme frente al terrorismo, se vivía a crédito, se construían burbujas y se emitían las facturas que ahora hay que pagar, está condenada a crecer y vencer por siempre. No solo nos gobiernan en Moncloa o en la Castellana, sino que protestan porque los resultados obviamente son lamentables para el común de los mortales. ¿Pero quién en su sano juicio puede hoy en día apoyar a Mariano Rajoy? Mejor ser de la derecha 'auténtica', de la irresponsable, de la simbólica, de la orbital, de la ye-yé, de la indómita... Yo soy de Aznar y de su 'tecnócrata' amaestrado en FAES al mando de Economía, Luis de Guindos, que sostiene bancos con dinero público. Y le pego collejas -de esas que harían palidecer de envidia a Benny Hill- a Cristóbal Montoro, que recauda para que todo siga fluyendo mientras pierde los nervios porque está cansado del impopular papel que le ha tocado en esta opereta.

La bifurcación no representa alternativas sino excusas, coartadas en el aire. ¿Aznar invadiría Cataluña, no subiría impuestos, prohibiría el aborto de una forma asumible por el Tribunal Constitucional, no rescataría bancos, no los regalaría después, no aplicaría las resoluciones de Estrasburgo? Seguro... ¿Y Rajoy? ¿No volverá a mentir con promesas infantiles e insostenibles, no se revestirá nuevamente de populachero como cuando decía esas cosas tan feas de que Zapatero “agredía” a las víctimas del terrorismo o que el 11-M era “como el asesinato de Kennedy”, un caso abierto para siempre jamás...?

Lo único que nunca le perdonarán al PP 'oficial' es que pierda el poder, hay mucho dinero en juego, pero quedan casi dos años, sigamos hostigando al triste burócrata mientras nos lavamos las manos y de paso le hacemos el enorme favor de centrar su imagen con nuestros discursos alucinados. Ahora, si los grises funcionarios que ejecutan sin rechistar la receta que les han puesto frente a los ojos piensan que pueden sobrevivir sin los demagogos, entonces quienes están alucinando de verdad son los moderados. Eso sería poco menos que fiar su futuro político a ese discurso otrora tan rentable de la derecha gestora y eficiente que ahora resulta insostenible. Que se lo pregunten al alcalde de Burgos o al presidente de la Comunidad de Madrid.

Sergio Colado es redactor de ELPLURAL.COM
Blog Disidentes 6.0
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