Fue parachutado por Manuel Fraga Iribarne para disputar con el socialista Demetrio Madrid, quien entonces era presidente del Gobierno de Castilla y León. Aznar se sacó de la manga todo un repertorio de chorizadas, adjudicadas a Demetrio Madrid. Los periodistas afines a la derecha actuaron, en aquella época, 1987, de forma muy similar a la que siguen actuando en la actualidad. Calumnia que algo queda.

Demetrio Madrid
Aznar y su cuadrilla mataron, políticamente a Madrid. Pasado el tiempo, el Tribunal Supremo lo absolvió e incluyó elogios a su conducta íntegra. Pero el mal estaba ya hecho. Aznar ganó –aunque por la mínima y con apoyos más que sospechosos en cuanto a su limpieza- y ejerció de presidente. Desde entonces –ha transcurrido casi un cuarto de siglo- la derecha controla holgadamente Castilla y León.

El tamayazo y el pucherazo
Luego, en 2003, el llamado tamayazo consiguió in extremis la recuperación para la izquierda de la Comunidad de Madrid. En este caso, entre Alberto Ruiz Gallardón, primero, y después, Esperanza Aguirre, la lideresa neoliberal y fuente de todo género de broncas, la derechona  lleva ya 16 años ininterrumpidos en el poder madrileño. Y el tamayazo –que algún día sabremos con exactitud lo que fue- huele a podrido popular que apesta. ¿Hay alguien que no se crea que el impulso de lo que acabó siendo una especie de pucherazo procedía de intereses empresariales de constructoras, mezclados con el objetivo del PP de impedir, a cualquier precio, un Gobierno rojo en la región de Madrid.



Ni una mosca
Pues bien, Núñez Feijoo –un político con cara de buen chico, de los que afirman que no han matado jamás ni una mosca- venció en las urnas gallegas debido sobre todo a una campaña infame, orientada a descalabrar a través de métodos perversos al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño. Le acusó de tener más coches oficiales que nadie y que había cometido el gravísimo pecado de haber cambiado parte del mobiliario, cuando sería muy interesante conocer los gastos de dinero público de Fraga Iribarne [quince años presidiendo], desde los gaiteros para su gloria a los edificios de San Caetano y San Lázaro, en Santiago de Compostela,  donde metió a las consejerías. Uno de los coches oficiales de Pérez Touriño, tan criticado por los automóviles, había sido encargado por Fraga Iribarne cuando ya no era presidente.

El auto sacramental
Núñez Feijoo estos días se sumó al auto sacramental –diseñado en Génova 13 y difundido por El Mundo, La Gaceta y otros diarios genoveses- contra José Blanco, presentándolo como un corrupto al servicio de un empresario, Dorribo, con un palmarés repleto de presuntos delitos. Pero finalmente se ha sabido que el que se reunía con el tal Dorribo era Núñez Feijoo, quien le concedió una subvención y le facilitó un préstamo del mismísimo Banco Europeo, con un diputado popular de intermediario. Total unos 4 millones de euros. Ningún medio afecto a la derecha ha pedido la destitución de Feijoo. Así hace política –su política- el PP. ¡Y detrás de Núñez Feijoo, cuidadito, está la sombra de Rajoy!

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM