Tal es el caso del amarillista Rupert Murdoch, tan amigo por cierto –según hemos sabido este pasado agosto- de Pedro J. Ramírez, quien le dedicó un panegírico rebosante de loas y elogios, sin pausa alguna, en su homilía dominical. Aznar ha afirmado en relación con los indignados: “El movimiento de los indignados es un movimiento de la extrema izquierda, radical y antisistema”. Sus palabras han sido acompañadas para su satisfacción por el diario ABC.

Declaración de guerra, maquillada
La portada de ayer del periódico tradicional de la derechona era una declaración de guerra, maquillada sin éxito, contra el movimiento del 15-M. Pero que no se equivoque nadie de buena fe. La culpa de la crisis hay que buscarla en el amargo fruto de la derecha extrema, del radicalismo neoliberal y antisistema. Todo ello, provocado por los banqueros y financieros mangantes, ubicados en los mercados y las agencias de calificación. Todos juntos, en efecto, dispuestos a enterrar al Estado del Bienestar.

Osadía insoportable
Pues bien, la osadía de Aznar, se mire como se mire, resulta siempre insoportable. Llegó -hace un par de años- a escribir un libro asegurando que él sí sabía cómo España podría sin duda salir de la crisis. También añadió, en tono chulesco, que si él hubiera sido presidente del Gobierno de España, no habría habido crisis.

Inmenso embuste
Evidentemente todo esto no es más que el inmenso embuste de un tipo que se cree, como le pasaba a Franco, el salvador de España. Pero nada de lo escrito por el autor del libro resultó ser verdad. De haberlo sido, hoy Aznar sería venerado por millones de ciudadanos del mundo entero. No habría movilizaciones de protesta.

El ególatra y el heredero
Habría probablemente romerías de agradecimiento hacia este expresidente del Gobierno español, que se autoproclamó capaz de cepillarse la crisis. Cuando fue presidente manifestó a un periodista extranjero que él era el milagro de que España fuera bien. Es un ególatra que quiso nombrar a su heredero. Le nombró su sucesor a Mariano Rajoy para que le hiciera sus deberes que él le dictara aceptando que el mandamás era Aznar.

Dos caras de una misma moneda
Eso se fue al aire el 14-M. Son las dos caras de una misma moneda. Rajoy ha sobrevivido a cuenta de la crisis. ¿Se enterará de una vez la ciudadanía progresista todavía durmiente que Rajoy es como Aznar? Es un reaccionario puro y duro. Los que voten a Rajoy deberían ir a las urnas cantando, como los absolutistas partidarios de Fernando VII en 1814, ¡Viva las caenas!

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM