Las “armas” de los “enemigos”
No deberíamos olvidar que los policías (a quienes no estoy defendiendo ni justificando sino solo analizo su comportamiento) recibieron aquél día órdenes del máximo responsable policial de la ciudad y éste a su vez de la delegada de Gobierno.

Tampoco tendríamos que obviar que algo tan simple como “ocupar” una calle y obstruir el tráfico sucede con frecuencia en fiestas callejeras como las fallas valencianas o en celebraciones deportivas, casi siempre sin disponer de un permiso de la autoridad competente, y si se tiene, extralimitándose asiduamente de la zona donde debería acotarse el esparcimiento. Sin embargo, en estos casos de bullicio jocoso y no reivindicativo, la policía no carga contra las multitudes sino mas bien despeja pacíficamente las calles sin golpear con porras ni disparar pelotas de goma contra unos “enemigos” que, en estos casos, no esgrimen mas “armas” que los cucuruchos de buñuelos que van comiendo, o las típicas pancartas con las que animan a su equipo de fútbol e incluso algunas bocinas de aire.

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