Dicen los expertos en sondeos que los indecisos son un porcentaje potencialmente muy elevado del electorado que este domingo acude a las urnas, para decidir el Gobierno de España. Sus votos son oro molido y pueden llevar a inclinar la balanza en un sentido o en otro. Pero hay que entender que, con el espectáculo al que estamos asistiendo por parte de determinados partidos, la indecisión pueda incluso convertirse en desgana y llegar a la abstención, lo que incrementaría probablemente el desastre. 

No es para menos, los enfrentamientos de última hora entre los socios conservadores PP y Ciudadanos son para echar para atrás a cualquiera. La decisión de los naranjas de ofrecer un lugar en su lista a Ángel Garrido, presidente popular de la Comunidad madrileña, está sacando al aire una colección de improperios por parte del propio Casado y de sus adláteres, su escudero el mordaz Teodoro García Egea y la no poco agria Cayetana Álvarez de Toledo, candidata por Barcelona. Entre todos les han hecho un traje a medida: chaqueteros, malas artes, oportunistas… Claro que el líder de los naranjas, Albert Rivera, no se ha quedado corto señalando al PP como un partido con las manos manchadas de corrupción. El presidente de Ciudadanos se ha venido arriba porque según afirma, tiene un sondeo –secreto, como son todos los sondeos estos días, por ley electoral- que le lleva casi, casi, a la victoria.

Los que callan y barren para casa son los ultraderechistas de Vox, a los que un medio que les mira sin duda con simpatía, la radio de los obispos, o sea la Cadena COPE, achacaba ayer la consecución de al menos 70 escaños, según un sondeo particular y menos reservado, dado que se divulgó por las ondas.

Lo cierto es que entre unos y otros a Vox le están haciendo la campaña gratis y con una masiva difusión. El ultraderechista Abascal lo tiene claro y así lo dijo en un mitin este jueves, cuando amenazó con la perdida de la supervivencia de la nación ante el ataque “del separatismo y la dictadura progre”. Es de pensar que Abascal aspira a establecer la dictadura carca.

Creo que los indecisos deberían atender a lo que ha dicho este jueves Miquel Iceta, primer secretario de los socialistas de Cataluña, el PSC.  "Está en juego nuestro futuro, nuestros derechos, nuestro autogobierno, las políticas sociales, el diálogo. Hay que concentrar en el PSOE el máximo de votos progresistas”. En un gesto de humor y refiriendo su condición homosexual reconocida, añadió: “no quiero volver al armario”.  Tiene razón Iceta, porque ese armario que se anuncia es estrecho, oscuro, peligroso y huele como una celda.

Enric Sopena es Presidente Ad Meritum y fundador de ElPlural.com