Ahora que son Gobierno parece ser que se cumple aquello del refrán "por la boca muere el pez". Rajoy y sus adláteres prometieron mil veces que no iban a subir los impuestos. Y fue lo primero que hicieron, desdiciéndose de sus anteriores palabras, pero sin mostrar vergüenza alguna.

Prometieron hasta la saciedad que iban a crear puestos de trabajo (3.500 'chuleó' el ahora presunto González Pons), y hasta el momento presente no han hecho más que destruir empleo prometiendo que lo hacen por crear empleo (¿lo entienden?).

Exigían la constante presencia del Presidente del Gobierno en el Parlamento para que diese explicaciones de todo y por todo. Y así lo hizo  Zapatero, aunque sus palabras fueron motivo para el escarnio más difamatorio. Ahora Rajoy se esconde de la ciudadanía, dosifica sus explicaciones para cuándo y dónde le dé a él la gana. ¡Bien hecho!  Eso es lo que debe hacer un auténtico señor.

Por unos motivos u otros, al no estar el capitán pilotando la nave, el ministro de Hacienda informa de Agricultura, el de Fomento lo hace de Justicia, el de Defensa, de Economía...y así hasta que Soraya hubo de intervenir y poner algo de orden.

Ahora vuelve la confusión: Montoro adelanta la dificultad de que en el presente año se pueda cumplir el déficit del 4'4% de millones  de euros (y sabe por qué). Habla también de imponer una sanción penal a aquellos que incumplan los acuerdos tomados en el Consejo Económico con los representantes de las autonomías.

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