Mires donde mires, Albert Rivera, el líder de Ciudadanos, parece que puede ganar las próximas elecciones. Incluso, hacen ver que ya ha ganado. Así lo proclaman los diarios vetustos, incluido el antaño progresista El País, e incluso algunos modernos digitales.

Obviamente, es un argumentario machacado hasta la saciedad para convencernos. Abunda en esa imagen histriónica un PP que aparenta estar casi vencido. ¿Pero ha sido así en realidad, mientras al PSOE se le continúa bajando de nivel y a Pedro Sánchez no le dan tregua?

En su libro De Ciutadans a Ciudadanos, la otra cara del neoliberalismo, Josep Campabadal y Francesc Miralles esbozan un relato en el que el guapo Rivera  resulta tener raíces bien ancladas en un pasado muy conservador. “Partiendo de Aznar y su mezcla de derecha y nacionalismo extremo,”, se llega a un Ciudadanos catalán creado en base a la decepción de los pactos con el nacionalismo y con antecedentes en un manifiesto que usaba el asunto lingüístico como bandera (hoy no es muy diferente) y que contó con el apoyo de periodistas como Federico Jiménez Losantos o Pedro J.Ramírez.

Desde que el joven Albert Rivera se afilia a las Nuevas Generaciones del PP hasta abril de 2006, tres meses antes de la fundación de Ciutadans, personajes como Albert Boadella, Francesc de Carreras o  Arcadi Espada, habitual colaborador de FAES, apoyaron los acontecimientos que llevan a crear Ciutadans. Y siempre estarían allí a partir de entonces. Pasando por episodios tales como el arrimo al partido europeo Libertas, que sustentaba el empresario  de extrema derecha Declan Ganley.

En esta historia, narran los autores, tienen también su protagonismo el empresario Julio Ariza (Inter economía) situado a la vista de todos en la extrema derecha, y el hoy abogado de encausados en la  Gürtel, Miguel Durán.

 Durán, Rivera con Ciudadanos y otros forman  coalición con Libertas en las elecciones para el Europarlamento de 2009. A pesar de contar con el amplia apoyo que le brindó el programa El Gato al Agua, de Intereconomía, el resultado fue un enorme fracaso.

 Todos estos personajes  y otros más, siempre han estado ahí con nuevas aportaciones, como el abogado Xavier Nart o el economista liberal Luis Garicano.  Éste, en 2015, llega a contraponer la Venezuela de Pablo Iglesias con el objetivo de Ciudadanos: que España se convierta en la Dinamarca del Sur.Hoy están los mismos, les apoyan los medios de entonces con algún añadido como el de Prisa y todos participan en un coro triunfal anunciando al inminente presidente Rivera. Mientras el PP, ya amortizado y poco deseable por la mala fama que da la corrupción para los que sujetan los cordones de la bolsa, se va disolviendo e incluso acudiendo en desbandada al  partido de la supuesta moderna centroderecha. Y no olvidemos que el padre político de Albert Rivera, que fue José María Aznar, hoy se frota las  manos contemplando a su pupilo, y sonríe.