Por cierto, al lado del citado editorial de La Gaceta, podía leerse la columna de Mario Conde, aquel banquero que terminó en la cárcel y que ahora se permite dar lecciones cada dos por tres sobre la justicia, la ética y la sociedad civil. Ayer salió en defensa de Francisco Camps y de Eduardo Torres-Dulce, el nuevo fiscal general del Estado.

Recurso, no
Elogia Conde a Torres-Dulce porque su iniciativa de pasar de puntillas sobre el recurso a la sentencia favorable al expresidente de la Generalitat Valenciana “no es un favor del nuevo fiscal general (…) al partido del Gobierno”. Según aquel banquero que se llevó crudo millones y millones de las antiguas pesetas, Torres-Dulce -el amigo cinematográfico de Losantos, Luis Herrero, César Vidal y José Luis Garci- ha evitado que los fiscales apoyaran el recurso del veredicto de Camps.

¿Actúa el nuevo fiscal por si solo?
A casa a descansar o nos vamos al cine a ver películas, debió de pensar Torres-Dulce, tras quitarse ese muerto de encima, sabiendo, naturalmente, que esa decisión complacería a Mariano Rajoy, por supuesto. ¿Alguien puede creerse que este nuevo fiscal general actúa por si solo? Recientemente, evocamos la trayectoria nefasta y preconstitucional -en varias cuestiones- de Jesús Cardenal, que fue fiscal general con José María Aznar en la Moncloa y, desde luego, con Rajoy yendo “de Ministerio a Ministerio y tiro porque me toca”.

El guiño de Mario Conde al Gobierno
Satisfecho como está con el Gobierno Rajoy, Conde terminó su artículo del siguiente modo y lanzando un guiño a Rajoy: “Ahora, afortunadamente para todos, no sólo para Camps, las cosas pueden comenzar a cambiar”. Es verdad. En la actualidad, Baltasar Garzón puede ser condenado por el Tribunal Supremo, mientras Rajoy y sus amigos se frotan las manos. Cuanto antes, aseguran en el entorno popular, se lo liquiden judicialmente, mejor que mejor. Hablando de Conde, el otro día cargó contra mí, según me dijo un apreciado colega. Su perorata me trae al fresco. Le advierto, Sr. Conde, que conmigo pierde el tiempo, aunque para usted, y en buena parte gracias a aquellas maniobras delictivas, su tiempo sí sigue siendo oro. Le sobra.

El baúl de los recuerdos
Pero, a propósito de Rubalcaba, subrayamos que está curtido y que en el ámbito de la dialéctica es muy peligroso. Nos ha parecido muy adecuado que, un día de éstos, sacara del baúl de los recuerdos el Concordato de 1953, construido entre Pío XII y el dictador. El Concordato fue recortado durante la transición, pero sigue vivito y coleando en determinados e importantes asuntos. La cúpula de la Iglesia no ceja en su afán por controlar la política española. Pero, sobre todo, no se nos tire para atrás, Sr. Rubalcaba.

Leopoldo Alas, Clarín
El cambio que usted reivindica lo resumió Leopoldo Alas, Clarín, a finales de 1897, con estas palabras: “Queremos que siempre sea posible otra Santa Teresa e imposible otro Torquemada”. He aquí el fondo del litigio entre los jerarcas eclesiásticos y el socialismo. Clarín, autor de la Regenta, murió, en 1901, estrechamente vinculado -desde su ideología progresista- al PSOE.

Enric Sopena es el director de ELPLURAL.COM