Al referirse a puntuaciones del ejecutivo (ejecutivos varios) hay que precisar el ámbito de aplicación, dado que en alguna de las asignaturas, no sólo no se ha examinado, sino que rehuye y se niega al examen, como gato escaldado huye del agua. Nos ocuparemos de la faceta económica, que es una de ellas, aunque el enfoque de estos ejecutivos es contaminante y no se  limita a aspectos financiero-económicos, sino que afecta a todo cuanto toca. Debe ser desolador creerse aprobado, incluso algún insensato pensará que con nota, es decir, sobrado, y cuando llega la calificación suspender. Tendrías que sumirte en la miseria del fracaso, cuando contemplas lo poco que has avanzado, lo mucho que has mentido y la magnitud del desastre que has patrocinado. Recoger las notas del Prof. Moody´s, o de cualquier otro de los que se dedican al magisterio de pontificar sobre la economía, con vocación de vigilantes del mundo y caja fuerte de las esencias del capitalismo, debe ser desolador. Comprendemos el alarde de dignidad de los gobiernos Nacional y regionales que acaban de examinarse, no haciendo ni muecas, ante garrafales resultados. Parece que hay veces que hay que poner la otra mejilla, dignamente, y no pestañear, aunque no se sepa para qué. Nuestros actuales gobernantes lo hacen todos los días.

La mejora que acaba de introducir Moody`s a los bonos del tesoro ha sido pasar la calificación de Baa3 a Baa2. Ciertamente, es una mejora, que es la primera vez que acontece desde que en 2010 comenzara el padecimiento y la degradación por y de la calificación. Ciertamente, se trata de que se ha subido un escalón. A ver, entre la situación actual y la que teníamos en 2010, todavía quedan los escalones: Baa1, A3, A2, A1, Aa3, Aa2, Aa1, Aaa. Es decir, ocho escalones faltan para recuperar la posición ocupada en 2010. Y, por el contrario, la posición desde la que hemos dado “el salto del tigre”, es decir, Baa3, es la que está inmediatamente encima del bono basura. O sea, que el avance es nada y menos. Pero políticos ejecutivos del PP y algunos medios de comunicación, se han lanzado a doblar las campanas y publicitar una mejora, que no por deseada, puede ser consistente. Suspendemos, de nuevo, estrepitósamente.

Hay que reparar en los argumentos de la calificación, ya que ilustran la lógica de la puntuación: gracias al modelo de crecimiento que es más sostenible. Se argumenta en una mejora estructural en la competitividad exterior, ya que han mejorado las exportaciones y su diversificación. Todo ello contrasta con la inmundicia de un crecimiento anterior a la crisis,  basado, exclusivamente, en el sector inmobiliario. Hasta aquí,  es la película que nos cuentan desde la contemplación de números y papeles y desde mucha distancia. Reinterpretando, desde el interior, las cosas son algo diferentes, no porque sean distintas, sino porque el significado es bien otro. Que el mercado inmobiliario se ha hundido, no es nada ajeno a la percepción de los propios españoles. Claro que esto dista de ser favorable, por cuanto en quien ha incidido, brutal y directamente, no es ni siquiera en las inmobiliarias, que también, sino sobre los sufridos españoles que han visto como se deprecian sus patrimonios, a favor de la mejora de los de las entidades financieras. Hoy las hipotecas son muy superiores a la valoración que “el mercado” hace de los bienes inmobiliarios. Se tiene que pagar más de lo que valen. No creo que sea motivo de aplauso tal circunstancia, salvo que las manos dispuestas sean las de Moody`s y sus secuaces, todo hay que decirlo, porque los socios de la actividad sumergida (al menos, en cuanto a su transparencia) no tardarán en aparecer en la escena de los horrores. Las mejoras estructurales a que hace referencia la ínclita agencia, ya saben cuáles son las consecuencias: donde los miembros de las familias, ingresaban varios cada mes, ahora hasta las hay sin nadie con nómina y si la tienen se la han reducido a la mínima expresión. ¡Ole ahí, las reformas estructurales!  Si seguimos con los factores, la competitividad exterior, se está alcanzando en base a unos salarios disminuidos, hasta el punto de dejar de incidir en la producción y pasar a engrosar el nivel de los intangibles de periodificación dudosa, es decir, como si se tratara de repercutir la factura de la luz de este mes, engrosada un poco porque nos hemos dejado la luz encendida inadvertidamente varias noches. Moody’s alaba, en un “alarde de motivación por la excelencia de la preparación del alumno”, últimamente, preferido, las reformas del mercado laboral y del sistema público de pensiones. Bueno, pues si, que quieren que les diga, reformados están. Ahora bien, todo por los suelos, todo tirado, todo roto, como diría Gila. Si alguien es capaz, como hace Moody’s, de alabar la separación de la evolución de las pensiones de la inflación, tiene que estar exento de soportar un alma que lo sostenga, debe pertenecer a la nobleza esa que no tiene necesidades, ni nunca las ha tenido, vamos, que le da igual trabajar que ser trabajado y que ve la vejez como la oportunidad de navegar por la parte del mundo que todavía no conoce.

Por poner un reparo al cohete que parece ser España en manos del PP, Moody’s  le afea la envergadura del déficit y el nivel de la deuda. ¡Que quieren que les diga! Pues va a ser que sí. Es una losa que nos ha caído encima y que nos la recuerden, nos pone los pelos de punta. Un 94% del PIB como deuda, es disponerse a pasar un año entero sin gastar ni en pipas, para recoger suficiente para tapar los agujeritos que estos gobiernos nos hacen. Moody’s, finalmente, se atreve a sugerir que se le meta mano a la cosa fiscal, porque hay que reducir los niveles de endeudamiento del sector privado. No se preocupen ustedes, si eso quiere decir que los que tienen más tendrían que pagar más que los que tienen menos, que no va por ahí la cosa. Eso son minucias insignificantes. La cosa es que las deudas privadas se pagan mejor si se distraen menos recursos económicos de los privados y los dedican a disminuir sus deudas. Pero cada uno las suyas y todos las de algunos. Es más fácil recomponer el Estado si todos aportan y no unos pocos, pobrecitos.

La prima de riesgo estuvo en 638 puntos cuando las agencias, como Fuenteovejuna, todas a una, descalificaron la deuda soberana española, dejándola a milímetros del bono basura, al que solo acceden los especuladores, aunque algunos se aplican, también cuando se está cerca, porque los cuervos cayeron sobre la deuda soberana española aún sin estar en el pozo de la basura, como bien podemos recordar todos, con solo asomarnos a los tristes días de 2012. Hoy está en 188 puntos y situándose en el mínimo desde entonces. Y si esto viene a ser como el termómetro de circunstancias financieras, ¿qué tenemos que hacer, lograr, conseguir, depauperar, dejar sin trabajar para aumentar la competitividad, a quién bajar los salarios, dejar sin sanidad universal, gratuita o sin educación, quitar todos los derechos de los ciudadanos, y sigan ustedes, para que la calificación pueda ser aceptable? Aquí no hay recuperación posible, aquí lo que hay es un shock del que no nos recuperamos ni de broma. Algunos estarán más felices. “Hay gente pa to”.

Alberto Requena es Presidente del Partido Socialista de la Región de Murcia