Vamos descubriendo poco a poco que este Gobierno repleto de presuntos centristas no es lo que, a primera vista, podría parecer. Morenés se dedica al tráfico legal, eso sí, de armas. MDBA, su empresa, viene reclamando al anterior Ejecutivo 40 millones de euros, tal como ha publicado ELPLURAL.COM, por obligarla a destruir sus bombas de racimo. La demanda será probablemente ajustada a derecho, pero la política no sólo exige  acatar la ley, sino respetar al máximo la ética.

Grave ofensa
Supone una grave ofensa a la ciudadanía que un negociante dedicado a la  venta de armas pase de la noche a la mañana a ser precisamente el ministro de Defensa. El tráfico de influencias -con Morenés de ministro del ramo- provoca en la opinión pública una fuerte repulsión envuelta en sospechas legítimas. Es posible que no haya tráfico de influencias. Pero no conviene olvidar el aforismo romano acerca de la mujer del César, que debía ser honrada y además parecerlo.

Luis de Guindos
Algo similar ocurre con el ministro de Economía, Luis de Guindos. Sabemos que ha sido nombrado por Rajoy para luchar fundamentalmente contra la crisis. No vamos a entrar en su  dimensión estrictamente profesional. Cabe suponer que es un experto economista. Fue también, sin embargo, presidente de Lehman Brothers en España y en Portugal, así como  integrante del comité ejecutivo  mundial de esa empresa. Lehman Brothers quebró y se fue al garete un siglo y medio después de ser fundada. El inicio de la crisis no surgió del cielo. Lo alimentaron los directivos de Lehman que habían generado miles y miles de hipotecas tóxicas, basura o subprime.  Es  otra ofensa a la gente -sobre todo a los que peor se lo pasan debido a la crisis- que este ministro -que nos lo proyectan como un salvador-  fuera partícipe directo de una economía neoliberal a tope y desregularizada.

 El de los jóvenes turcos
José Manuel García-Margallo, ministro de Asuntos Exteriores, empezó su circuito político en UCD. En pleno ataque interno contra Adolfo Suárez –lo que promovió en parte su dimisión-, con la derecha reaccionaria pidiendo la cabeza de Suárez, al que consideraban un traidor a Franco, García-Margallo fue el líder de unos treinta jóvenes a los que bautizó con el nombre de jóvenes turcos. Ésta fue su magra aportación  a la política española: movilizar a los militantes y dirigentes de UCD para, desde dentro, liberarse de Suárez. Consiguió su objetivo. García-Margallo más tarde  se hizo de AP y sigue en el PP.

Enseguida se le ve el plumero
Pero Rajoy, en tres días solo, no ha podido aguantarse más y ha enseñado otra vez su patita de derecha extrema. Debió él de dar el visto bueno a retirar a otra sala menos solemne del Congreso el busto de Manuel Azaña. Había sido colocado hace menos de un mes. Fue retirado sin informar siquiera al PSOE y a IU. Jesús Posada ha actuado como un títere, según ha demostrado. El rodillo popular ha comenzado a funcionar. El franquismo sociológico e incluso político, que apoya al PP, no deja pasar una. La derechona no cesa. Ya ha humillado a Azaña. Quien diga que Rajoy es un demócrata,  se equivoca.  Es simplemente un oportunista. Enseguida se le ve el plumero.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM