En fin, estaba la cúpula del PP reunida en la segunda planta de la sede nacional,  preparando la estrategia para los intensos días siguientes, con el debate ya en el horizonte, cuando a uno de los presentes se le ocurrió hablar del rival, “el pobre Rubalcaba”.

Rubalcaba está muy solo
Lo que vino a decir, algo que es un sentimiento generalizado por otra parte entre la clase política y periodística, fue que Rubalcaba está bastante solo en su esfuerzo. Que sólo su equipo más cercano y la gente de Pepe Blanco están con él trabajando a fondo para intentar llevarle a buen puerto el 20N. Que la mayor parte de los otros en el partido, en el mejor de los casos se han retirado del esfuerzo, y que algunos incluso ponen las piedras que pueden en el camino para que la caída de Rubalcaba en las urnas sea tan grande como para que no pueda levantarse y tenga que irse a casa.

O sea, que en la reunión la persona que decimos va y suelta, “pobre Rubalcaba, está muy solo”. Comentario que los demás valoran al vuelo y ante el que asienten… Pero hete aquí que toma la palabra el líder del partido y deja caer un “yo también me siento solo, entiendo lo que le pasa”.

¿Por qué lo dijo? Nadie saldría de allí tranquilo
La escena consiguiente fue para grabarla. Tras los segundos de silencio y pavor que siguieron al comentario alguno intentó justificarse, algún otro exponer los esfuerzos que hacían los que estaban allí… En fin, quisieron dejarle claro que él, Mariano, no está solo, que el partido marcha unido tras sus pasos y por conseguir que su victoria sea de mayoría absoluta.

Lo indudable es que salieron todos preguntándose ¿por qué dijo esto su jefe? ¿Se siente de verdad solo? ¿Se vengaba de cuando de verdad lo estuvo? Lo indudable es que consiguió que nadie abandonara aquella reunión tranquilo ¿Estaban haciendo suficiente? ¿Estaban satisfaciendo las expectativas y necesidades de Mariano? Sobre todo ¿qué repercusión tendría eso en el futuro de cada uno?... ¿O Rajoy tan sólo lo dijo precisamente para eso.., para que se mantuvieran alerta y desconfiados y dispuestos a entregarse a cualquier gesto de él? Al fin y al cabo, quizás en un par de semanas Rajoy sea el hombre con más poder en sus manos que ha habido en España desde que se instauró la democracia.  Como diría un gallego… ¿por qué lo dijo…? Pues depende.