La dirección política de un país, es una cosa de envergadura. La de una Región, también. Para conducir un ciclomotor se exige un conocimiento mínimo de aspectos relacionados con la conducción. Si se trata de la conducción de un autobús de servicio público, que transporta personas, las exigencias son muy elevadas. No sólo eso, sino que el habilitado tiene que cumplir requisitos exigentes que garantizan la idoneidad de su conducción profesional. Hay que asegurar que los usuarios lleguen a su destino, en condiciones idóneas. Si, simplemente, el conductor no exhibiera el descanso debido, caería el peso de la legislación en vigor y podría ver comprometido su puesto de trabajo. Si ocurriera algún percance serio, en condiciones no impecables, profesión y futuro, se verían comprometidos.

¿Con la conducción de qué tipo de vehículo comparamos la dirección de un país? ¿Nos parece que conducir un país se parece en algo a la de conducir un autobús? ¿Debemos ser condescendientes con una dirección poco profesional, indebida o defectuosa? o, por el contrario, ¿debemos ser todavía más exigentes con la dirección de un país o una región que con un conductor? Son interrogantes que ponen de manifiesto la asimetría con la que organizamos nuestra sociedad. Resulta curioso que con las cosas de mayor envergadura, somos tremendamente permisivos, mientras que con grados muy inferiores en esa escala de importancia, responsabilidad y envergadura, somos tremendamente exigentes.

Venimos constatando, que buena parte de las medidas, iniciativas y proyectos del PP que nos gobierna a nivel nacional y en la mayor parte de las regiones, adolecen de la competencia que requiere el orientar la vida de los ciudadanos que participan de la Sociedad que modifican las medidas gubernamentales. Con harta frecuencia, el Tribunal Constitucional tumba leyes que fueron criticadas, antes de ser promulgadas, pero que desoyendo el PP a cuantos les quieren hacer llegar lo inapropiado de las medidas. Es tan frecuente que, todo pareciera indicar que cualquier medida legislativa que toma el gobierno Rajoy, es susceptible de verse derogada con tal de que se recurra a instancias judiciales competentes. Es como si quienes nos gobiernan tuvieran poca idea de lo que pueden o no pueden hacer. Como si no conocieran el código de la circulación política. No ven las señales de tráfico que limitan la velocidad y caen de bruces en cuanto la autoridad competente les hace el alto.

No contentos con eso, cuando se da el salto a Europa, o Europa aplica la lupa, entonces el drama se materializa. El céntimo sanitario es uno de los casos recientes. Se imaginan, por un momento, el lio en el que, como país, nos hemos metido. Ahora hay que esperar que se destape la creatividad de los letrados y se organice una reclamación generalizada, basada quizás, en lo fácil que tiene que resultar demostrar a todos los que utilizan las tarjetas de crédito, al menos, que se han efectuado pagos por carburante, ya que los mismos bancos, esos de las hipotecas (¿se acuerdan?) tienen bases de datos donde están recogidas todas las transacciones. Por cierto, los que pagan “cash”, buena parte de ellos, para no dejar rastro, tampoco lo han dejado para el céntimo, ¡así son estas cosas! Cuando todo esto se reclame, ríanse ustedes de cómo van a quedar los déficits de las Administraciones Central y Autonómicas. No se ha cumplido ningún déficit previsto, desde que Montoro es el fogonero; pues ahora, menos todavía. Más déficit y más deuda, y suma y sigue.
La pregunta que hay que formularse, no sin espantarse de su posible respuesta, es: ¿Cuántas operaciones del tipo de la del céntimo están en el horno, fraguándose? ¿Cómo saber y conocer las iniciativas de reclamación que están circulando por Europa? Lo lamentable de toda esta mala película que nos hacer pasar, es que los paganos somos todos los ciudadanos de este país. Los sobreprecios están derivando, por un lado de escenarios de corrupción que no solo implicaron a gente que se llevó dinero indebido, sino que subieron el coste y, por otro lado, de torpes medidas que con el tiempo se revelan ilegales, impresentables e inaceptables. Toda la creatividad política de este PP que nos gobierna, se revela carísima para nuestros bolsillos. Esa si es la auténtica pena. Aquí es donde se anhela que no sea el cargo de político ejecutivo de la administración homologable al de conductor de autobús.

Estas iniciativas que se han tomado por otro de los fogoneros de Rajoy, cual es el ínclito Ministro de Industria, sobre la factura eléctrica, ¿seguirá un derrotero parecido una vez que se denuncie ante alguna instancia europea? No es posible que semejante acumulación de arbitrariedades trufadas de torpeza, no se vean comprometidas en alguna legalidad que tenga en cuenta a los consumidores. El peaje de respaldo, eufemismo con el que han denominado ese asalto a la inteligencia, por el que se expropian las inversiones y las producciones que los ciudadanos puedan hacer a nivel individual, haciendo pagar a un tercero lo que uno produce para autoconsumo, no es posible que sea aceptable para cualquier instancia europea. El “sartenazo” que se debe estar fraguando para este gobierno va a ser de los que hacen época. Y de nuevo nos afectarán los golpes a los de siempre.

Mientras todo esto ocurre, los incompetentes o necios, siguen haciendo de las suyas. ¿llegará algún día en que veamos al incompetente en su sitio, del que nunca debió salir? Tenemos que temerles. Cada vez que nos levantamos, nos asaltan dudas sobre cuales serán las iniciativas que nos sorprenderán ese nuevo día. Todos los días perdemos algo. Cuando sumamos, pasado un tiempo, nos alarmamos de lo perdido en el periodo que analizamos. Cada día que transcurre se lleva algo, de lo ya poco que nos queda. Y son tan incompetentes que nos quieren poner otra música. Como si una canción, por mucho que se la haga sonar, sea capaz de sacar de donde no hay. ¡Hay que temer a los incompetentes! En esta analogía, bien llevada, de la dirección de un país o una Región, imaginan que los detienen y les hacen soplar, ¡Buff! ¡Qué disparate! Pero… ¡mejor nos iría!

Alberto Requena es Presidente del Partido Socialista de la Región de Murcia