El 38 Congreso será el punto de partida en una tarea apasionante y ardua para acometer cambios profundos en el programa, en el discurso, en el modelo de organización y en las formas de relación de nuestro partido con el resto dela sociedad. Nadie cuestiona la necesidad y pertinencia de estos cambios, y la prioridad absoluta en el debate sobre su naturaleza y alcance. Nos lo jugamos todo en la recuperación de la confianza de millones de progresistas.

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