Desde el  20-N Rajoy calla. Dicen que está trabajando en su despacho. Los grandes bancos lo han visitado. La patronal le exige la flexibilización de los despidos. Merkel ha hablado por teléfono con él. Las agencias de descalificación le urgen medidas indecorosas. Y todos le exigen lo mismo: que actúe ya. Y ese actuar va a ser un recorte brutal a lo poco que muchos tienen. Los de siempre serán los más perjudicados y la distancia entre la inmensa multitud de pobres, cada día más agonizantes, y los ricos, cada día más ricos, va a ser obscena y nauseabunda.

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