Tras ser descubierta su cuenta en Suiza y el "abandono" que le han dispensado sus compañeros del PP madrileño, Francisco Granados ha reconocido sentirse molesto y ha declarado que “si me expulsan del partido, me van a encontrar” lo que, bien pensado, sería positivo y beneficioso si supone que, por fin, alguien se atreva a cantar las verdades del barquero en vez de emitir   falsarios gorgoritos  como hacen los populares cuando son pillados con las manos en la masa.

Es público y notorio que los políticos de la mamandurria (mamandurria de mamar un sueldo inmerecido)  se apoyan los unos a los otros, sean o no de la misma cuerda, como una banda de aprovechados que son, adictos a un escaño –no importa si azul, rojo o mediopensionista–  por pura querencia al poder y al hábito de vivir del cuento, a ser posible con el sudor del de enfrente.

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