La alienación de las élites con los dictámenes de Europa está envolviendo a España en un neoliberalismo salvaje muy lejos del espejo utópico de Perón. La anestesia de Rajoy a los cuellos azules de la balanza ha surtido los efectos esperados desde el vuelo de las gaviotas. El queso que había detrás de los silencios de Mariano ha atrapado en la ratonera de la derecha a un millón y medio de ex votantes de la izquierda que olfatearon el olor de la panacea y se hallaron tres meses más tarde con el sabor amargo de su veneno. Los espejismos del laberinto vislumbrados desde el cristal de los parados han resultado ser las jaulas de barro de millones de desencantados.

Seguir leyendo en el blog de Abel Ros