Carlos Hernández Carlos Hernández



Ya estoy en un lío. Bueno, tampoco es algo nuevo, ¡vamos con ello! Yo defiendo que se mantengan e incluso que se incrementen las subvenciones públicas a partidos políticos, sindicatos y ongs. ¡Sí! Y voy a tratar de explicar por qué.

Es muy fácil sumarse a la corriente mayoritaria que está generando esta crisis. Todos los políticos son unos corruptos, ¡qué asco de coches oficiales!, ¿y los sindicalistas? ¡vaya sueldazos que ganan!, los diputados hasta tienen móvil e Ipad gratis. Y todo pagado con nuestro dinero… ¡Golfos, que son unos golfos!

No me voy a subir a ese carro porque sí, por cómodo que sea y por muchos fans y seguidores que pueda conseguir en Twitter, Facebook y su santa madre. Y no lo voy a hacer por dos razones: primero porque nunca he comulgado con dogmas, ya fueran rojos, azules o tono fucsia claro; y segundo, porque eso, justamente eso, es lo que quiere la derecha. En mi opinión estamos ante una de las muchas trampas ideológicas en que está cayendo la gente progresista de este país.

Millonarios invirtiendo en políticos que representen sus intereses
Las subvenciones públicas a partidos, sindicatos y ongs son un medio para garantizar la igualdad y la pluralidad. No dudo que se puede mejorar, y hay que hacerlo, la ley de financiación de partidos, la ley electoral etc. Hagámoslo para que las ayudas no se concentren en las grandes formaciones políticas. Extrememos los controles y los castigos para evitar la corrupción y garantizar la eficacia en la gestión de las administraciones públicas, de sindicatos y ongs. Pero, no nos equivoquemos, pedir el fin de las subvenciones es tanto como dejar el terreno libre para que sólo los poderosos puedan hacer política con su apisonadora económica.

Hago un planteamiento muy sencillo para intentar reforzar mi tesis: ¿de dónde sacarán los fondos los partidos y sindicatos si se eliminan las subvenciones públicas? He escuchado mucho la respuesta facilona: “que lo saquen de los militantes”. ¡Ya! Pues, amigos, ¡estamos jodidos! Mucho me temo que los Botines, Florentinos, Amancios etc. no van a donar muchos fondos a los sindicatos y partidos que defiendan la igualdad, la solidaridad y los servicios públicos. ¿O creéis que sí? ¿Debemos crear un ‘mercado libre’ en la política para que el capital invierta en el candidato o partido que represente sus intereses? ¿Competimos los parados y obreros con nuestras ‘grandes aportaciones’ frente a los gruesos sobres que llegan desde el otro lado?

No nos equivoquemos. El argumento que utilizan quienes desean acabar con las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y ongs es el mismo que el que usan para desmantelar los servicios públicos. Os suena eso de que “todos los funcionarios son unos vagos”, “los profesores tienen muchos meses de vacaciones”, “hace falta privatizar, para mejorar la gestión porque lo público no funciona”… ¿Os suena verdad? Pues eso. El paso siguiente es decir que la educación y la sanidad pública, como los partidos y los sindicatos, en lugar de pagarlas entre todos, la debe financiar sólo aquel que la use. Total que Botines, Florentinos y Borbones destinarán sus fondos a la Ruber y la Quirón y nosotros al Clínico y la Paz.

Ya lo dijo Adolf
Doy un paso más en este camino (que me conduce al abismo de la impopularidad) para cuestionar otro dogma que, hoy por hoy, es incuestionable: “los políticos cobran mucho”. No dudo que hay algunos que, para lo que hacen, sí perciben demasiado sueldo. Pues la solución es fácil, ¡echémosles!, si hace falta echémosles a todos, pero no confundamos las cosas. ¿Por qué un ejecutivo, empresario o banquero puede tener un sueldo astronómico y, en cambio, un político debe ser mileurista? Respuesta facilona (otra vez): “porque a los políticos les pagamos el sueldo entre todos”. Vale amigo o amiga, pero ¿no te das cuenta de que también se lo estás pagando a los Botines y Florentinos? ¿No es más inteligente exigir a los políticos rectitud y eficacia que abogar por su desaparición o su precariedad?

Un par de preguntas ingenuas pero cuyas respuestas pueden arrojar luz al asunto ¿Por qué Cospedal en Castilla La Mancha ha eliminado el sueldo de los diputados autonómicos? ¿Lo ha hecho porque se preocupa por el dinero de los castellano-manchegos o porque sabe que ese es el camino para que sólo su élite, la que tiene recursos y sobres detrás, pueda ocupar esos puestos de responsabilidad?

Termino lanzando una alerta contra los anti-políticos en general. No me refiero a la gente de bien que desea cambios, más participación, más transparencia, más democracia… Me refiero a aquellos que criminalizan la política porque, en el fondo, sólo buscan someterla con su dinero y su poder. Nada mejor para ponerles en evidencia que citar a uno de sus maestros: “No luchamos para ganar escaños en el Parlamento, sino para poder, algún día, liberar al pueblo”… Quien dijo esta frase que tantos ‘Like’ conseguiría hoy en Facebook y tantos retuits en Twitter se llamaba Adolf Hitler.

Carlos Hernández es periodista y asesor de comunicación
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