La agenda macroeconómica del Gobierno es una agenda injusta y equivocada, que parte además de un engaño masivo. Injusta, porque hace recaer la factura más importante de la crisis sobre los sectores más vulnerables de la población, recortando algunos de sus derechos sociales más básicos. Es una agenda errada, porque incorpora medidas fundamentalmente procíclicas, que harán crecer la recesión y el desempleo. La historia económica enseña que en escenarios de decrecimiento, priorizar el control del déficit y estrangular la reactivación no ayudan a salir de la crisis sino que, antes al contrario, contribuyen a profundizarla. El proyecto de presupuestos públicos para 2012, por ejemplo, penaliza la inversión productiva y la innovación: un error de manual. La agenda también es inmoral, porque parte de las mentiras pronunciadas por los dirigentes del PP en campaña electoral: ni la subida de impuestos, ni los copagos sanitarios, ni la amnistía fiscal, por ejemplo, tienen el aval democrático de las urnas.

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