Entre las pausas de don José, Manuel García - un alumno que se sentaba en la segunda fila –  levantó la mano y en medio del silencio sepulcral que reinaba en esas paredes de tanta sabiduría; afirmó en voz alta – ahora entiendo por qué el otro día mis padres salieron preocupados a hablar con Don Aurelio, el banquero de mi pueblo, para sacar a toda prisa sus pequeños ahorros, ante el rumor televisivo de posibles bloqueos de su dinero – . Ante tal afirmación, don José le dijo con mucha astucia a su discípulo. "Manuel, dile a tus padres que en las noticias de la radio han denunciado un incremento de robos en tu pueblo ante el aumento de dinero efectivo en las casas de los vecinos".

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