Toda precaución era poca cuando sabes que una banda de asesinos te puede estar pisado los talones. Tuvimos suerte, pero en el camino quedaron 829 familias destrozadas por culpa de unos cobardes incapaces de defender lo que creían sin tener una pistola en la mano.

El jueves, ETA anunció que su locura no se prolongaría más. Lo hicieron con su habitual iconografía y su retórica bélica, diciéndose a sí mismos que estaban ante una “oportunidad” a la que se había llegado por su esfuerzo y mediante los cadáveres apilados. No les culpéis: a falta de tener la razón, sólo les queda engañarse a sí mismos.

La verdad es que han sido derrotados. Se han rendido ante todos aquellos que alguna vez os pintasteis las manos de blanco; ante quienes aguantasteis aguaceros en la calle para mostrar una repulsa silenciosa; ante quienes decidisteis que vuestra vocación (periodística, militar o policial) valía más que la amenaza de un miserable encapuchado.

Ayer, 20 de octubre de 2011, España ganó “su” mundial. Y esta vez, los responsables no fueron 11 señores a los que no hemos conocido jamás. Ahora, de verdad, la victoria es nuestra y no deberíamos tener reparos en sentirnos responsables.

A mi profesora de preescolar, señorita Amparo, si lee usted esto, que sepa que mi padre no era “oficinero”, sino militar. Teníamos miedo. Pero ya no.

Marcos Paradinas es redactor jefe de El Plural