La estrategia de Rajoy de callarse “lo que hay que hacer” ha podido funcionar para no asustar al electorado de izquierdas, pero tiene de los nervios a los bancos, a las agencias de rating, a la Unión Europea y, lo que es más importante, a Angela Merkel. Todos han exigido esta semana al presidente electo que explique ya sus medidas, pero él no puede hacerlo. Ha usado durante toda la campaña la excusa de que antes tiene que ver el extracto bancario que le deja Zapatero y, si ahora dijera cuáles son sus intenciones, demostraría que ha estado engañando a los españoles antes de tiempo.

Hacer la cuenta de la abuela tampoco es tan difícil. España ha pactado con la Unión Europea que tiene que dejar el déficit en el 4,4% en 2012 y en el 3% en 2013. Cada punto porcentual supone gastar 10.000 millones menos y, haciendo una media entre los peores augurios del PP y los mejores del Gobierno socialista, nuestro déficit será este año de un 7%. Es decir, que en su primer año en La Moncloa, Rajoy tendrá que ahorrar unos 30.000 millones de euros. El famoso tijeretazo de Zapatero (el de “me cueste lo que me cueste” y que le ha costado la debacle del PSOE) sólo fue de 15.000 millones en año y medio.

Teniendo en cuenta que el líder del PP ha renunciado a subir impuestos, la única forma de cuadrar la caja pasa por pedir prestada la guadaña a Cospedal y Aguirre.O a Feijóo y Valcárcel, que siguen enviando mensajes entre líneas de lo venidero, después de que hayan dejado sin asistencia sanitaria a los parados. O a Monago, que presenta hoy los presupuestos extremeños, donde mantiene congelados los sueldos de los funcionarios porque entiende que así lo hará Rajoy.

Así estamos, tenemos que enterarnos, o intuir, por los barones regionales qué hará el presidente del Gobierno que hemos elegido. Mientras, en esta primera semana, los ciudadanos sólo han obtenido de Rajoy fotografías de un señor rodeado de papelotes, atrincherado en su despacho, y un críptico mensaje en Twitter en el que asegura estar "trabajando intensamente". Menos mal que ya llega el fin de semana, Mariano.

Marcos Paradinas es redactor jefe de El Plural