Tras la ensalada de acuerdos y pactos a lo largo de la geografía española, el Gobierno de Pedro Sánchez se enfrenta el asalto final, la investidura, con mayor claridad de aliados, una ERC presuntamente no en contra y la incógnita final de qué hará Podemos que está a la espera de sacar tajada. Iglesias, que ya ha dado muestras de su carácter voluble, sigue como esas moscas fastidiosas zumbando alrededor del presidente del Gobierno en funciones, con su monotema: “¿qué hay de lo mío?”

En teoría lo que se va a llevar en ese gobierno de cooperación con Podemos que reiteró Sánchez, no serán carteras ministeriales, sino otros puestos de nivel intermedio, desde los que se pueda administrar pero que no supongan plaza en el Consejo de Ministros.  Preocupado ante lo que parece inevitable, el anterior presidente del PP, Mariano Rajoy Brey, planteaba recientemente su idea de que sería mejor un acuerdo entre PSOE y Ciudadanos para garantizar un Gobierno moderado. A buenas horas. Opción rechazada por el presidente de los naranjas por activa y por pasiva.

Podemos sigue como esas moscas fastidiosas zumbando alrededor del presidente del Gobierno en funciones.

 Así estaban al menos las cosas cuando se sucedían rumores y quinielas ministeriales útiles para apuntar a unos y quemar a otros. Curiosamente a la que a menudo defenestran es a la ministra de Justicia, señal de que tiene potentes enemigos en la derecha y algún fuego amigo cruzado, que aspiran a sustituirla por a alguien más maleable. El mundo de la judicatura y el derecho es endogámico para sus propios habitantes, sobre todo si son mujeres.

Otro nombre que está siendo paseado hasta la saciedad es el de Manuela Carmena, que ganó las elecciones municipales en Madrid pero que el pacto de PP, Ciudadanos y Vox ha marginado. Es que Carmena es mucho Carmena. Sin olvidar a la última estrella de las apuestas ministeriales, Manuel Valls, el hombre que calificó Albert Rivera de inconsecuente y de colaborador por acción o por omisión con Vox. A Valls incluso le han colocado como nuevo titular del ministerio de Asuntos Exteriores.

Ignorando las quinielas interesadas, Pedro Sánchez ha aportado sensatez apelando a la responsabilidad de PP y Ciudadanos con su pregunta, cuál es su alternativa cuando se niegan a investir al PSOE: “¿Qué proponen el bloqueo, unas nuevas elecciones? Tienen que decirlo claramente, porque no están apoyando ni la estabilidad de España ni la gobernabilidad”. El líder socialista reprochó a Ciudadanos su veto al PSOE cuando a la vez está pactando con la ultraderecha, y al popular Casado que oculte los acuerdos con VOX.  Dejó claro que en esta partida algunos tahúres juegan con las cartas marcadas.