Mientras en Japón las aulas son el camino idóneo para conseguir elevar el ascensor social desde los sótanos de la desigualdad. En este país de curas y burgueses, la escoba de la derecha pone las zancadillas al hijo del mileurista para impedir que se levante de las miserias de su nido. La doble moral entre el discurso político y la praxis del presente, invita a la crítica a elevar las manos blancas del ayer contra los atentados civiles de las élites nefastas del poder. La receta insostenible de más tasas y menos becas solo conseguirá espantar de las aulas del presente a los descendientes de los cuellos azules que quieren y no pueden estudiar.

Seguir leyendo en el blog de Abel Ros