Hasta aquí, y gobernando el PP, nada de extrañar. Demasiado han tardado en quitar de en medio a unos inspectores fiscales que metieron las narices  donde no debían. La cúpula policial del ministerio del Interior fue fumigada por la misma causa hace ya bastantes semanas. Por cierto, ¿tendrá algo que ver los nombramientos al frente de la policía con las cargas desproporcionadas y bestiales contra los estudiantes en Valencia?

Más vale no perderse en disquisiciones porque lo ocurrido en la oficina contra el fraude es de traca. Han colocado como segunda de la institución nada más y nada menos que a Pilar Valiente. Seguro que los lectores se acuerdan perfectamente de ella: fue la presidenta de la CNMV, en la etapa de Aznar, que no vio, ni oyó, ni se enteró de lo que estaba pasando en Gescartera hasta que estalló el escándalo.  Los dirigentes de este “chiringuito financiero” fueron autorizados por el organismo de control que dirigía Pilar Valiente para operar como sociedad de inversión pese a haber sido sancionados por prácticas irregulares.

El caso acabó en los tribunales, los 18.000 millones de pesetas de los inversores  desaparecieron. Pese a que Valiente no fue imputada, se le obligó a dimitir tras unas comparecencias parlamentarias en las que demostró que había pasado por la dirección de la CNMV como quien pasa por la peluquería.

Como la memoria es flaca y los del PP piensan que los ciudadanos olvidan con mayor rapidez los escándalos y casos de corrupción ocurridos durante sus mandatos, Montoro, que ya era ministro de lo mismo en esa época, ha recuperado de un despacho olvidado a esta eficaz colaboradora para ponerla de segunda al frente de la oficina contra el fraude fiscal.

Como se da la circunstancia de que este país obtiene todas las medallas en los concursos de fraude fiscal;   que expertos económicos cifran en un 25% del PIB la cantidad que escapa de las arcas de Hacienda; que precisamente los trabajadores han visto como su nómina menguaba este mes por la subida de impuestos que Rajoy dijo que nunca haría; que los recortes en Sanidad y Educación no tendrían el mismo calado si se pillara a todos los defraudadores, pues colocan a Pilar Valiente a perseguir el fraude.

Con este nombramiento se hace evidente la  falta de interés del gobierno de Rajoy por perseguir, de manera eficaz,  el fraude a la Hacienda Pública y se demuestra como el amiguismo sigue siendo la forma más eficaz de crecer en la administración, aunque haya quedado probada y certificada la más absoluta incompetencia, por no decir otra cosa.

Victoria Lafora es periodista y analista política