No puede extrañar que los miembros de una manada se agrupen para establecer la estrategia de defensa contra cualquier injerencia externa. Esto sucede en los animales, y, como no, en las agrupaciones humanas. Pero hay diferencias. En los animales los motivos son el alimento, escaso y que territorialmente se tiene que asegurar, con objeto de que la supervivencia no se ponga en peligro. Pero en los grupos humanos, no necesariamente es la necesidad perentoria la que establece el móvil de actuación, sino elementos superfluos o intangibles y, en muchas ocasiones, sonrojantes.

Un bancario, que no banquero, es decir, aficionado y gestor de bienes ajenos, que no propios, ha sido encarcelado. Uno más y todavía quedan unos cuantos. Los motivos, en principio, son los vulgares y propios de este tipo de episodios, potenciales derroches o indebidos fines del dinero, haciendo uso de prebendas asociadas a los cargos ostentados. En este caso, concretamente, el titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid Elpidio José Silva, considera que detrás de la compra por parte de Caja Madrid del City National Bank de Florida hay una "pésima gestión bancaria indiciada" que provocó pérdidas de 500 millones de euros, en una operación en la que no se analizó de forma "mínimamente" solvente la viabilidad, el riesgo y el nicho del mercado. ¡Ahí es nada! En todo caso, todo parece indicar que es el inicio de un largo recorrido que le espera a toda la trama de la extinta CajaMadrid, que incluye a una larga lista de presuntos implicados.

Es frecuente que en este tipo de situaciones se alegue incluso, pura ignorancia, muy distribuida entre los cargos y puestos, cuando se ha accedido únicamente, o en gran medida, por amistad, relación o proximidad con el gobernante de turno que, animado por su deseo de lealtad, sino de fidelidad, sitúa a los muy próximos, aún cuando estos, en entrenamiento, se encuentran muy alejados de los requisitos mínimos imprescindibles para ejercer la función con cierta dignidad. De hecho, el auto advierte de que los presuntos delitos de administración desleal "engarzan poderosamente con extremos tales como la ausencia de un análisis mínimamente solvente de viabilidad y de riesgo asumible, el estudio abiertamente insuficiente del nicho de mercado, el pago de un sobreprecio y la ausencia de sometimiento a los controles administrativos preceptivos". Es decir, que si acaso se trata de un nivel de ignorancia deliberada, por parte de personas con experiencia en el negocio bancario y de esta forma "el error no puede basarse en la mera ignorancia sino en el incumplimiento de protocolos del negocio bancario".

Otro componente, de momento, oscuro, es el crédito al que fuera comandante de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, que con 26.6 Millones de euros dejó “colgao” a su “amiguito”, hay que suponer, “del alma”, que hay que ser pulcro en esto de tratar con las amistades, como nos han evidenciado los otros episodios similares, en el fondo, a los actuales. Por mucho que se pueda quejar el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa de traición, técnicamente es reprobable la conducta, impresentable en la forma, punible en el fondo.

Bueno, pues podrá salir de ese inmundo lugar que es la prisión, como así ha ocurrido en pocas horas, porque dispondrá de recursos y amistades dispuestas a devolver algo de lo mucho que le deben agradecer, pero lo que nadie podrá quitar es una mancha más en un proceder de los allegados de un Partido Político, el PP, que ha ido sembrando abusos y disparates por todas partes y que todo lo que ha tocado lo ha ensuciado hasta dejar un país donde cada vez más falta aire fresco que respirar.

Probablemente, lo que más me impresionó, el día de autos, es la disciplinada respuesta de unos cuantos informadores y otras personas, viciados, que actúan, ciegos, con descaro, defendiendo visceralmente cuanto tiene que ver con aspectos de política partidaria sectaria y que defienden de forma imperturbable lo que sea de “los suyos”. La Televisión Española, destrozada por unas medidas sectarias en un medio público que debiera estar al servicio de los ciudadanos, se ve asaltada por tuercebotas al servicio del partido gobernante. ¿Cómo es posible una defensa de alguien sospechoso de haber actuado contra los intereses de mucha gente, como todos los habitantes de España? Porque la historia de Bankia, al final la pagamos todos, Usted y yo, también, incluso si Usted es filo PP, no se escapa. Supongo que no le hará mucha gracia la cuestión.

Cuando aparecieron en los medios de comunicación los papeles de un tal Bárcenas, que implicaba a mucha gente, pero entre otros a empresarios que habían pagado, presuntamente, cantidades que luego se repartían, presuntamente, de forma indebida, sin sortear ningún impedimento legal, sino a la brava, con descaro, sin cortapisas, ya dijimos que por mucho alcance político que tuviera la cosa, nos preocupaba el alcance social, los empresarios, los miembros de una sociedad capaz de suscitar, mantener o apoyar estas prácticas. Nos parece esto último, todavía más grave y difícil de erradicar. Estamos esperando que la pandilla de desalmados implicados en los pagos, se aclare, para ver el alcance de esto en su trama “civil”. Ahora, con Bankia, otro tanto de lo mismo, ¿Cuántos se han beneficiado de acciones directa o indirectamente relacionadas con decisiones arbitrarias, sectarias, ilegales e impresentables? ¿Son los beneficiarios, los defensores de las gestiones, inconcebiblemente injustas, que han llevado a la ruina a tantísima gente? ¿es posible pasar por alto el origen y la designación de estas personas, arbitrariamente, sin responsabilizar a los que las designaron? ¿Podemos continuar con estas prácticas? ¿Es posible aceptar el silencio como modo de repulsa o, más bien es una forma de encubrimiento? ¿Es posible conocer algún día cuántos beneficiados de créditos blandos, fáciles o consentidos figuran en partidos políticos, sindicatos u otras organizaciones, incluidas las profesionales, que puedan estar tapando los desmanes? ¿Es posible soportar económicamente disparates, los que nadan tienen que ver, ni tuvieron y ahora se ven fastidiados por las consecuencias de aquéllos? De continuar con todos los ribetes que tiene este tema, acabaríamos con el papel existente o las pantallas de ordenador operativas. ¿Cómo hemos llegado tan lejos? La cuestión ya no es tanto, estar decepcionado, desmoralizado, indignado, sino cómo es posible cambiar esto. El más elemental convencimiento es que no podemos seguir así, si la manada se defiende, hay que ir a por ella. ¡Sin más remedio!

Alberto Requena es Presidente del Partido Socialista de la Región de Murcia

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