Tengo que pedir a los políticos y a los jueces que nunca se olviden que los códigos españoles nunca hablan de venganza: que decidan con el Derecho a su lado y con el corazón en su sitio.

Tengo que pedir a las víctimas del terrorismo etarra (y a otras víctimas del horror mortal) que acepten que no hay Justicia vengativa: se debe castigar al criminal, pero nunca hay que pedir venganza. Castigos, los que la Ley defina, venganza ninguna.

Ya sé que esto puede sonar muy duro para familias de asesinados o torturados. Porque en España existen familias que han conocido las dos cosas. Y advierto: las hay de ayer, de hoy y (ojalá sean anecdóticas) de mañana. Sólo el ser humano es capaz de acciones maravillosas y de crueldades infinitas.

Josu Uribetxebarria es un criminal etarra condenado a muchos años de prisión. Pero tiene un cáncer en fase -aparentemente- terminal. Las leyes dicen que, en estas circunstancias, un penado debe ser excarcelado para que la muerte le llegue en su casa.

Se han movilizado dos ideas: el asesino debe seguir en la cárcel ya que él no tuvo piedad con su prisionero Ortega Lara; otros sostienen que es buena ocasión para defender que todos los presos de ETA tienen que irse a la calle cuando ETA -aparentemente- ha dejado las pistolas y las bombas.

Hay manifestaciones en el País Vasco a favor de  Uribetxebarria y hay declaraciones de Asociaciones de Víctimas del Terrorismo en contra de su liberación. Me permito pedir a los ciudadanos españoles serenidad ante las dos posiciones: sólo hay una Ley y vale para los dos colectivos. Que se cumpla.

Soy de familia navarra y conozco de cerca el fenómeno abertzale; he pasado dos años en la cárcel y se las ganas de venganza que te aparecen de vez en vez; entiendo que nada tienen que ver unas cosas con otras, salvo la misma visceralidad vengativa. Pero tenemos que defender la Ley simplemente y nada menos que la Ley.

Para unos será muy poco: aspiran a que, con este problema, se resuelvan otros muchos casos de condenados etarras; para otros será una traición, por no vengarse de un criminal esté enfermo o no lo esté.

Os aseguro que es un asunto que no me deja indiferente ni desde el corazón ni desde la cabeza. Presiento que a muchos de vosotros os pasará igual. Pues si queréis dormir tranquilos pensad que todos tenemos una guía fundamental: la Ley.

Daré un abrazo a las víctimas de ETA (otra vez), daré ánimo a las manifestaciones partidarias de liberar a un enfermo etarra, pero a los dos les pediré una y otra vez que precisamente ante situaciones como esta la solución está en la Ley.

Ni la cárcel es una venganza, ni nadie puede aprovechar a Uribetxebarria como moneda de cambio de nada.

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías
www.luissolana.com