Además, nunca antes hubo tanta oportunidad para informarse, para forjar criterios sólidos ante lo acontecido, para participar en debates creativos, plurales y útiles. No obstante, el llamado “pensamiento correcto” se impone hasta el punto de descalificar cualquier alternativa como heterodoxa y reprobable. La derecha neoliberal ha establecido el marco de referencia para el debate sobre la salida de la crisis, y quienes no se atengan al discurso del déficit, el ajuste y el sacrificio aparecerán como unos insolventes o unos depravados.

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