Hay herencias envenenadas, legadas por "amigos del alma".  Herencias que le será difícil (y con sus luces, tal vez imposible) administrar. Herencias "choriceras" (con secuelas hasta de sangre azul y palmaria) que cavan profundos agujeros que conducen directo al infierno a través de un amplio y voraz cráter llamado crisis que obliga a quienes mandan (y no crea que son ustedes, no sea iluso) a mostrarse agresivos en la invasiva y sangrante cirugía de los recortes.

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